EN ACCIÓN. Cientos de Santa Claus se reunieron en Colorado, en una muestra distinta de energía.
Los Institutos Nacionales de Salud ofrecen una guía práctica de recomendaciones para cuidar el cuerpo y el espíritu
El Tiempo Latino
Redacción
Diciembre parece ser el momento de las grandes decisiones, del borrón y cuenta nueva, de dar vuelta a la página. Pero, en vez de establecer metas altísimas, casi siempre imposibles de cumplir… ¿por qué no proponerse objetivos posibles?
Quizás una de las metas puede ser no fijarse metas en esta época del año en la que hay tantas presiones flotando en el ambiente: la familia que viene de visita, los viajes, el balance de la empresa, las reuniones de la oficina, brindis, brindis y más brindis.
Pero, si es ahora o nunca, es de utilidad una guía propuesta por el área de Salud y Nutrición de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), que indica que, para generar un cambio real, es muy importante comprender que cualquier hábito que se modifique no sólo mejorará la propia vida sino también la vida de la familia. Y en especial la de los niños que imitan las conductas de los padres.
Los siguientes son algunos de los consejos recopilados en una guía del NIH y del Texas Heart Institute:
Encontrar un balance entre lo que se come y la actividad física. No hay un patrón único a seguir: cada persona sabe cuánto come y cuál es la actividad física que más le gusta o conviene.
Realizar ejercicio acorde con las posibilidades. No hay que forzar al cuerpo. Se puede caminar algunas cuadras al día, jugar más con los niños, andar en bicicleta, bailar.No es necesario gastar en inscripciones en todos los gimnasios de la ciudad para no ir nunca. Lo importante es mover un poquito los huesos.
Elegir los alimentos de cada grupo en forma inteligente. Siempre habrá algún alimento adecuado, con el que se podrá diseñar una dieta más balanceada.
Reducir las porciones. Muchas veces no se come mal, sino que se come mucho. Es muy importante disminuir las porciones, para no forzar al cuerpo en el proceso de la digestión y no sentir esa pesadez que, en definitiva, acumula grasa y calorías.
Realizar cinco comidas. Proponerse comer cinco veces al día, distribuyendo en esas comidas la mayor variedad posible de alimentos.
Evitar los snacks calóricos. Es muy tentador ir a una máquina y, por $0,75, coger un chocolate. Cuidado, ese aporte de calorías supera a veces al de una merienda saludable.
Establecer un día permitido. Si hay alguna comida a la que no se puede dejar de sucumbir, se puede hacer una tregua, una vez a la semana. Pero, cuidado, no comer cinco porciones de pizza, tan solo dos.
La mesura, siempre, es la palabra clave.
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