RENOVADO. Pedro Rivas (der.), de 51 años, el 30 de junio, internado en la casa habla de su cambio. Con los especialistas Nancy Morán y Miltón Sánchez.
Servicios
Neighbor’s Consejo sirve a la población en general, pero se enfoca en los que no tienen techo:
• Programa Residencial. Casa Paz, es el primer paso para la rehabilitación. Sólo hay para hombres. Están abogando para una casa de mujeres.
• Programa Transicional. Casa Libertad es la continuidad del programa de rehabilitación. Ayuda a la reincorporación de las personas a la sociedad.
• Programa Ambulatorio. “Outpatient”, como se conoce en inglés. Ofrecen grupos de ayuda.
• Salud Mental. Terapias y tratamiento con especialistas.
• Manejo de Casos. Una trabajadora social asiste con una serie de servicios.
• Clases comunitarias. De inglés y computación.
• Hipotermia. En el invierno provee de abrigo y deriva a refugios a las personas que están en la calle.
En DC, se concentra en la rehabilitación de los hispanos sin hogar con problemas de adicción
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Como todos los días después del almuerzo, el grupo de hombres regresó el jueves 30 de junio, de su habitual caminata por “el barrio”, entre las calles de Mount Pleasant y Columbia Heights, en el noroeste de DC.
“Buenas tardes, estamos listos”, sonrió Pedro Rivas, al subir las escalinatas e ingresar al edificio en la cuadra 3100 de la calle 16. El salvadoreño, oriundo de San Miguel estaba dispuesto a compartir su experiencia en Casa Paz: el programa residencial de la organización Neighbor’s Consejo, que ayuda a las personas sin hogar en la rehabilitación del abuso del alcohol y drogas.
“Siento que mi vida ahora tiene un rumbo, una nueva dirección y que hay esperanzas”, dijo sentado en el cuarto de entretenimiento, que también sirve de sección de estudios y sala de conferencia.
Dos meses atrás, Rivas vivía en las calles del vecindario. “Yo no quería reconocer que era alcohólico. Y pese a que tenía mi familia, esposa e hijos empecé a vivir en la calle, hasta que la Policía me agarró por beber en público”, contó. “Estando en la cárcel alguien me habló de este programa y es así como llegué aquí”, señaló.
El director de programas de Neghbor’s Consejo, Milton Sánchez, dice que varias de las personas que asisten han sido derivadas por las cortes.
“Nosotros estamos completamente certificados para dar el tratamiento de rehabilitación”, manifestó Sánchez, psicólogo de profesión en su natal Colombia.
Fundado en 1994 por un grupo de personas preocupadas por el aumento de latinos que vivían en las calles, Neighbor’s Consejo (traducido en español como “el consejo de vecino) ha sido un pilar en la comunidad hispana del Distrito de Columbia.
De funcionar en el sótano de una iglesia con apenas una manejadora de casos, se convirtió en una de las organizaciones más fuertes al servicio de la comunidad sin hogar. Lograron su propio edificio en el 3118 de la calle 16 y dos casas para los programas de rehabilitación.
Una vivienda es el programa residencial, Casa Paz, donde participa Rivas.
“Este es un programa intensivo, donde las personas se internan por un promedio de tres meses, recibiendo una ayuda integral, que consiste en terapias individuales y de grupo”, explicó la psicóloga Nancy Morán-Gaitán, directora clínica de Neighbor’s Consejo.
Rivas lleva dos meses internado y ha dado un cambio total. “Hasta el físico le ha cambiado”, expresó Sánchez. “Cuando Pedro llegó estaba bien hinchado, su rostro era otro”, añadió.
La primera etapa para la rehabilitación de una persona con adicción es la aceptación del problema y el deseo de querer recibir ayuda, dicen los expertos.
“Yo puedo decir ahora que era un alcohólico y que estoy en proceso de rehabilitación, pero por muchos años nunca lo quise aceptar”, narró Rivas, quien dice que empezó con los problemas de la bebida desde que tenía 17 años.
“Lo más triste de una persona alcohólica es no darse cuenta que el vicio arrastra a toda la familia. No sólo uno se daña, sino también tu esposa e hijos”, lamentó.
Rivas siente que recupera poco a poco a su familia. El día anterior, el 29 de junio, vinieron a la casa residencial para celebrar su cumpleaños número 51. “Tengo fe que saldre de aquí renovado”, agregó.Le falta un mes para terminar su tratamiento.
Al año, Neighbor’s Consejo sirve a un promedio de 100 personas en las casas de rehabilitación y 200 más en los programas de asistencia ambulatarios. Además de aquéllos que reciben clases de inglés y computación.
“Estamos funcionando al máximo con el mínimo de recursos. Para nosotros es un gran reto, pero a la vez satisfacción, porque todos los que trabajamos aquí nos sentimos apasionados por lo que hacemos. Lo principal es cambiar vidas”, expresó la directora ejecutiva de Neighbor’s Consejo, Judith Díaz, quien asumió la dirección en un momento de crisis.
En 2009 la organización sufrió drásticos recortes y hasta la fecha otros más.
De ser una institución con 35 empleados, con un presupuesto de $2,5 millones, ahora funciona con 8 empleados y fondos de $1,5 millones. “Hemos limitado varios programas”, dijo Díaz.
Recientemente, sufrieron otro recorte de $350.000 que recibían del gobierno a través de la Oficina de Asuntos Latinos (OLA).
“Es lamentable que se haya tenido que recortar esos fondos”, expresó el martes 5 la directora de OLA, Roxana Olivas. “Especialmente porque esta es la única organización que cuenta con un programa de internado para la población latina sin hogar”, dijo.
Díaz no baja la guardia y continúa abogando por más dinero.
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