TEMIBLE. José Moya compró su Chevrolet Suburban 1500 en 1998 y no piensa cambiarla hasta que se “termine”.
SUBURBAN CHEVROLET 1500.En la actualidad está disponible en modelos con tracción en dos ruedas y en cuatro. Los nuevos vienen con asientos eléctricos y sistema de encendido remoto.
José Moya
Llegado de Jalisco, México, directamente a Virginia, compró su camioneta Chevrolet Suburban 1500 hace 10 años.
Diablo es negra. Un crucifijo negro cuelga de su espejo retrovisor, sus asientos son grises y tiene 10 años. Su dueño tiene 41, aunque es arisco para decir su edad confiesa que a los “guapos como él no se les hace esa pregunta”.
José Moya llegó hace 17 años de Jalisco, la tierra ardiente del tequila y se radicó primero en Arlington y después en Occocuan, Virginia. Su Diablo, un Suburban Chevy Chevrolet 1500 es algo así como su propia mujer. “Si cambio el auto es como si cambiara a mi esposa. Y a mi esposa no la cambio por nada. Sigo hasta que se acaben los dos”.
Cuando compró a Diablo, Moya decidió que la placa también llevaría su sello: Moya 5. Y a pesar de que en 1998, cuando la compró, la gasolina no era inalcanzable como ahora, Moya sigue firme y no le pesa lo que consume. Con sus tres niños y su esposa ya viajaron cinco veces a México, tres veces a Miami y dos a Texas.
Moya, que ahora es barman de Bodega, en Georgetown, era músico en su país y también ayudaba en el restaurante de su padre.
“Diablo es cómoda, y me gusta su máquina. Además, siempre preferí a la Chevrolet”, confiesa.
El nombre, Diablo, le vino precisamente por el color. “Y yo me visto de negro porque los dos somos dos diablitos. Eso quiere decir que si ven al diablo en la calle hay que tener cuidado”, bromea. Pero a la hora de la verdad, Moya confiesa que nunca ha chocado en su vida.
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