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La mejor ayuda llegó.... en cuatro patas


Ana Cubías | 8/3/2012, 3:39 p.m.
La mejor ayuda llegó.... en cuatro patas
Luis Jovel recibió el 1 de julio en su casa de Clarksburg a Millie, una perrita que le ayuda en sus actividades. | Ana Cubías

Para Luis Jovel, de 16 años, tener una perrita a su lado es una experiencia única. Su amiguita de cuatro patas no sólo lo acompaña literalmente a todos lados, si no que también lo ayuda a las recoger un objeto del suelo, a abrirle la puerta del refigerador y de la casa, y hasta a pagarle el almuerzo en cualquier restaurante. 
“Mi perrita Millie representa para mí, determinación, generosidad, pero sobre todo esperanza de que un día podré hacer todo sin ayuda de mis padres”, dijo Jovel a El Tiempo Latino el martes 17 en su casa ubicada en Clarksburg, Maryland.

Y es que el joven, de padres salvadoreños, trajo a Millie desde la Fundación Canine Partners For Life el 1 de julio para que fuera su perrita de servicio y le ayudara en sus actividades diarias.

Jovel quedó cuadripléjico el 29 de abril de 2008 cuando un oficial de policía, en su día libre, lo atropelló en la calle Stringtown Road justo al frente de su casa.

Según reportes, el policía Jason Cokinos iba a casi 60 millas por hora en una zona de 30.

El impacto fue tan fuerte que Jovel sufrió daños en la médula espinal y daños cerebrovásculares.

“Al principio creímos que Luisito no iba a sobrevivir porque los médicos no nos daban muchas esperanzas”, contó Luis Jovel, padre de Luis.

El joven pasó ocho meses en hospitales, sometiéndose a diferentes cirugías y a terapias, que hasta el día de hoy sigue tomando para fortalecer sus músculos.

Norma Jovel, madre de Luis, dijo que para obtener a la perrita, valorada en $25 mil, estuvieron en lista de espera por un año y realizaron recaudaciones de fondo para sufragar los gastos.

“Veo a mi hijo feliz con Millie porque desde que se conocieron establecieron un vínculo muy especial”, dijo Norma mientras veía como la perrita le recogía una bolsita del suelo a su hijo.

Para Luisito, como le dicen sus padres, ésta es una experiencia que requiere paciencia y mucho aprendizaje.

Luis fue con su familia a Pennsylvania a la fundación en donde recibió un entrenamiento intenso con Millie —de raza labrador retriever— y mucha información sobre la importancia de tener un perro de servicio.

“Todo ha sido muy emocionante. Millie me cayó bien desde el principio porque es muy dulce y tranquila como yo”, afirmó Luis con voz suave y con su mirada fija en la perrita, que estaba echada al lado de su silla de ruedas.

Los Jovel contaron que por seis meses, Luis debe ser el único que diga el nombre de la perrita y el único que la puede entrenar con los comandos especiales. Su demás familia no deben involucrarse ya que éste es el momento en que el vínculo entre Luis y Millie debe fortalecerse porque será para toda la vida.

Luis se encarga de darle de comer dos veces al día, de sacarla a hacer sus necesidades y repasar sus quehaceres.

“Se siente bien que alguien dependa de mí y me acompañe, así nunca me sentiré solo”, manifestó Luis. “Esta experiencia también me está enseñando a ser un maestro y cómo cuidar a un perrito”, agregó.

Por ahora los papás de Luis siguen haciendo todo lo posible para cumplir las necesidades de su hijo, que con el tiempo van aumentando. El seguro del padre no cubre todos los gastos.

Hace unos días inició una terapia de 8 semanas valorada en $25.200 en el Kennedy Krieger Institute, un centro especializado en la rehabilitación de pacientes con problemas cerebrales y médula espinal entre otros.

Para hacer donativos a nombre de Luis Jovel visitar la página www.helphopelive.org.