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Indocumentado recibe riñón en Chicago


Redacción, EFE | 12/21/2012, 10:38 a.m.
Indocumentado recibe riñón en Chicago
Jorge Mariscal posa junto a su madre, quien le donó un riñón. | EFE

Grupos proinmigrantes celebran como un regalo de Navidad el transplante de riñón realizado sin costo por un hospital de Chicago a un indocumentado sin seguro médico, después de la presión realizada por una huelga de hambre que duró más de una semana a mediados de año.

Pero la lista de inmigrantes necesitados de órganos continuó creciendo y ahora son 14 los que necesitan ayuda y no son atendidos, "porque los hospitales anteponen lo económico a la vida de las personas", dijo hoy a Efe el pastor salvadoreño José Landaverde.

"Celebramos el trasplante recibido por Jorge Mariscal como un regalo de Navidad, pero sabemos que tenemos que mantener la presión", dijo el pastor, quien anunció para el 24 una posada y conferencia de prensa en la puerta principal del hospital Christ.

Mariscal, de 24 años, recibió un riñón donado por su madre, Sonia López, en un trasplante que se realizó el 6 de este mes en el Centro Médico de la Universidad Loyola.

Seis días después fue dado de alta y hoy se recupera en su domicilio de la vecina ciudad de Melrose Park, muy agradecido por "la nueva vida" que recibió, y "muy orgulloso" de su madre.

"Luego, luego comencé a sentir la diferencia y ahora estoy mucho mejor", dijo Mariscal en una entrevista telefónica.

Atrás quedó la diálisis a la que se sometió tres veces por semana durante siete años, desde que los médicos le diagnosticaron la insuficiencia renal.

Aunque siempre trató de "llevar una vida lo más normal posible", las cuatro horas que pasaba conectado a una máquina los lunes, miércoles y viernes se habían convertido en "una pesadilla que ya no soportaba más", dijo.

Mariscal ha vivido indocumentado en Estados Unidos desde que tenía un año de edad, cuando sus padres lo trajeron de Guadalajara, México.

La falta de papeles y de seguro médico imposibilitó que la atención en los hospitales fuera más allá de la diálisis, hasta que surgió un movimiento encabezado por Landaverde, pastor de la Misión Anglicana Nuestra Señora de Guadalupe, del barrio mexicano La Villita.

A comienzos de junio pasado, Landaverde y varios activistas y personas con familiares necesitados de trasplantes iniciaron una huelga de hambre que atrajo la atención pública hacia los casos de Mariscal y de los hermanos mexicanos Lorenzo y Elfego Arroyo, de 35 y 37 años de edad.

Los Arroyo sufren de una rara enfermedad llamada amiloidosis, una condición que heredaron de su madre fallecida hace dos años.

Francisco, el hermano mayor de 39 años y el único de los hermanos con los documentos y seguro en regla, fue trasplantado al ser atendido por los canales normales.

Pero Lorenzo y Elfego se quedaron sin tratamiento al no poder pagar los costos de entre 100.000 y 250.000 dólares.

La madre de Mariscal participó en la huelga de hambre hasta que lograron ser escuchados por los hospitales y se expresara un compromiso para la atención inmediata de los casos más graves.

En el hospital de Loyola se realizaron las pruebas de compatibilidad y se comprobó que Sonia López podía ser el donante que necesitaba su hijo, quien además contaba con la ventaja de haber recaudado los fondos necesarios para comenzar a pagar los medicamentos del tratamiento para evitar el rechazo del órgano y que deberá tomar durante el resto de su vida.

Para cubrir los 1.000 dólares mensuales que cuesta el tratamiento se realizan gestiones con varias fundaciones.

Los próximos pasos de Mariscal, después de la recuperación, serán solicitar la protección de la acción diferida y regresar al colegio comunitario donde estudia diseño gráfico.

"Además quiero trabajar para ayudar a mi madre", y colaborar con la atención especial que necesita su hermano autista de 18 años, dijo.