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País enfrentado por el debate de armas

Milagros Meléndez-Vela | 12/21/2012, 10:56 a.m.
País enfrentado por el debate de armas
Cientos se vienen manifestando en DC desde el viernes 14 de diciembre en contra de la posesión de armas. Muchos son familiares de víctimas de tragedias. | AP

Tras la masacre en una escuela de Newtown, Connecticut, dos han sido las reacciones de aquéllos que portan armas. Varios han devuelto sus pistolas y rifles a las autoridades. Pero otros, por el contrario, se han volcado a comprarlas en más cantidades.

En un país donde el derecho a portar armas está protegido por la Constitución y los civiles se jactan de coleccionarlas, la matanza que cobró la vida de 20 niños de entre 6 y 7 años y seis adultos en la escuela Sandy Hook conmociona y reabre el espinoso debate sobre la portación. La división persiste.

Adam Lanza, de 20 años, irrumpió el viernes 14 con un fusil y dos pistolas en la primaria matando a los niños, a la directora y maestras, después de haber asesinado a su madre. Luego se quitó la vida.

Lanza —quien al parecer sufría de un tipo de desorden mental— tomó las armas de la colección de su madre, Nancy Lanza, incluido un rifle similar al que usó en 2002 el francotirador de DC.

La reacción de la gente no se dejó esperar. En Baltimore, Maryland, centenares de propietarios de armas, conmovidos por la tragedia, las entregaron el sábado 15 de diciembre a la Policía a cambio de $100 en tarjetas de regalo. En total devolvieron 461 armas.

El presidente del Concejo de Baltimore, Bernard Young, manifestó: “estas personas, jóvenes y adultos, me dijeron, que tenían miedo de que sus armas cayeran en manos equivocadas”.

En Candem, Nueva Jersey, un programa de devolución de armas a cambio de dinero, marcó un récord de 1.137 entregas.

Sin embargo, contrario a esta reacción, muchos salieron a comprar más armas. Como el caso de Rudy Orlando, entrevistado por CNN, y quien revisaba en una tienda de Florida un rifle de $1.000. “Quiero comprar ya porque tal vez vayan a haber nuevas regulaciones”, dijo a la cadena.

El temor de Orlando no se aleja de la realidad. A raíz de la masacre, el presidente Barack Obama pidió al Congreso revisar una legislación para tener un mayor control de armas.

De hecho, el miércoles 19 anunció que el vicepresidente Joe Biden —quien como senador abogó por controles más estrictos para la posesión de armas— liderará una comisión de la administración para lograr una propuesta.

“Esta vez, las palabras deben conducir a los hechos”, dijo Obama, quien ha dado plazo hasta enero para que se le entreguen las recomendaciones.

Incluso políticos que históricamente han defendido con garra el derecho a la Segunda Enmienda para portar armas han manifestado que podrían trabajar en una propuesta.

No lo hicieron en anteriores masacres. Ni en las más recientes como Virginia Tech, ni en la de Colorado este año, ni tampoco cuando una de sus colegas, Gabrielle Giffords, sufrió daños cerebrales en un tiroteo en Tucson, Arizona. Pero sí en este momento.

Sin embargo, dicen que no sólo se debe legislar contra las armas, sino contra los videojuegos y una cultura que incita a la violencia.

Es política, dicen expertos. La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), mayor defensora del uso de armas, mantiene lazos estrechos con los congresistas. En estas elecciones gastó $17 millones en campañas federales.

Pero el martes 18, la NRA rompió el silencio que mantuvo desde el viernes de la masacre y dijo en un comunicado que “prometía” colaborar para que no ocurran más estas tragedias.

“La NRA está preparada para ofrecer contribuciones significativas para ayudar a asegurarse de que esto no vuelva a suceder”, agregó el comunicado.

Analistas creen que tomará tiempo para cambiar una cultura de armas arraigada en esta sociedad desde hace siglos, en donde muchos de los estadounidenses aman sus pistolas y rifles.

Este año, la venta de armas rompió récord. El FBI dijo que hizo un chequeo a 400.000 compradores más que en 2011. En total fueron 16,8 millones.

Al reflexionar sobre esta masacre, muchos se hacen eco de las palabras del analista de CNN, David Gergen, quien dijo: “no podemos dejar que la muerte de estos niños sea en vano... Todos somos responsables”.