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Vivir con la fibromialgia es un reto cada día


Eleonora Meoño fue diagnosticada en noviembre. Los dolores a veces son insoportables

Milagros Meléndez-Vela | 5/11/2012, 3:20 p.m.
Vivir con la fibromialgia es un reto cada día
ACEPTACIÓN. Eleonora Meoño, el martes 8 de mayo de 2012, en Virginia, dice que este síndrome cambió su vida. | Milagros Meléndez-Vela

EN PRIMERA PERSONA

“Cuando me saludan y preguntan ¿Cómo estás? siento que la respuesta será controversial.

Si digo que tengo dolor o que he estado mal el día anterior, me preparo al comentario: “Pero te ves muy bien, no parece que estás enferma”.

Cómo entender que yo soy una entre 5 millones de personas en este país que padece del síndrome fibromialgia...

A simple vista no te hace ver “enfermo”, ya que quienes lo vivimos muchas veces estamos tan lozanos como un bebé recién nacido, excepto por las ojeras o el cansancio debido a las incontables noches que nos la pasamos sin dormir... Tampoco ven el dolor...

La fibromialgia ha revolucionado mi vida. Ahora para mí es una victoria levantarme con un poco de energía. Hay días que no puedo hacer nada. Es un triunfo cuando puedo limpiar, lavar los trastos o preparar la cena". – Eleonora Meoño

Burke, Virginia.- Por años, sumado a los padecimientos de migrañas y alergias, Eleonora Meoño, se acostumbró a vivir con un fuerte dolor de espaldas. Pero cuando empezó a sentirlo intensamente en su cuello, brazos, manos, muñecas y tobillos, sabía que se estaba enfrentado a un enemigo raro. Más aún cuando sin razón se sentía completamente agotada y pasaba noches en vela sin dormir.

Tras decenas de visitas médicas a varios especialistas y haberse sometido a una serie de exhaustivos exámenes que arrojaban negativo, la salvadoreña, se impacientaba por saber cuál era su diagnóstico frente al dolor que —por períodos— le pulsaba en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies.

“Todos los resultados salían negativos. Los médicos descartaron artritis, lupus y cáncer”, contó el martes 8 de mayo, sentada en la sala de su casa en el área de Burke, en Virginia.

“Hasta me hicieron un estudio para ver si tenía una vértebra comprimida y otro para determinar si mis nervios estaban conduciendo la energía y electricidad a mi cuerpo de manera normal.... Todo salió bien”, dijo.

Finalmente en noviembre de 2011 un reumatólogo determinó que la causa de sus dolores, fatigas, malestares e insomnio era la fibromialgia.

El síndrome de fibromialgia es una condición crónica y compleja que causa dolor o ardor generalizado y un agotamiento profundo, indica la Biblioteca Nacional de Medicina. Los síntomas son adormecimiento y hormigueo en las manos y pies, migrañas, problemas con la memoria —algunas veces lagunas mentales—, falta de concentración y trastornos para dormir. La persona sufre de insomnios y si duerme no recupera fuerzas.

El nombre deriva de “fibro” por los tejidos fibrosos —tales como tendones y ligamentos— “mios”, o músculos, y “algia”, que significa dolor. Se define también como dolor “músculo-esquelético”.

Por años la ciencia se negó a aceptarla como una enfermedad por la ausencia de anormalidades en los exámenes. Pero en 1992 el mal fue reconocido como un síndrome por la Organización Mundial de Salud (OMS).

“Los dolores son reales y los trastornos pueden ser severos, al punto de incapacitar a la persona”, dijo el doctor Elmer Carreño, director médico en el Departamento de Salud del condado de Prince George’s.

Dado que los síntomas no se pueden percibir a simple vista, se le ha puesto el sobrenombre de la “invalidez invisible”.

Aunque no se sabe con certeza las causas de la fibromialgia, estudios muestran que puede estar relacionado con una disfunción en el cerebro en el proceso de dolor, causado por anormalidades en el flujo sanguíneo. También se cree que el estrés desempeñe un papel importante en el desarrollo del mal, así como niveles bajos de algunas sustancias en el sistema nervioso.

El tratamiento combina medicamentos, terapias y ejercicios; pero muchas veces no hay alivio, dijo Carreño.

Para Meoño cada día es una lucha más. "Trato de hacer lo más que puedo, pero mi vida cambió, ya no soy la misma", finalizó.