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Derrota obliga a republicanos a crear nuevo plan


EFE | 11/8/2012, 9:17 a.m.
Derrota obliga a republicanos a crear nuevo plan
El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, habla el miércoles 7 de noviembre. | EFE

La derrota de Mitt Romney obliga al Partido Republicano a replantear su estrategia para los próximos cuatro años, en un país con un creciente peso de las minorías, y en un momento en que tendrá además que negociar con el presidente Barack Obama temas clave para la recuperación económica del país.

"Cambiar o morir, esa es la lección para los republicanos", explicó Peggy Noonan, columnista del diario financiero de cabecera The Wall Street Journal.

El Viejo Gran Partido (GOP, por su sigla en inglés), como también se conoce al partido republicano, parece ahora más viejo que nunca, ya que los resultados muestran que solo se impuso a los demócratas en el segmento demográfico de hombres blancos adultos, un grupo en clara disminución en el que cada de vez más plural EE.UU.

"No creo que todo esté perdido para los republicanos, pero tendrán que hacer cambios significativos para mantenerse como partido relevante en los próximos años", explicó a Efe Jennifer Marsico, investigadora del American Enterprise Institute (AEI), centro vinculado al partido republicano.

Lo cierto es que los cambios en la demografía de EE.UU. están redefiniendo el panorama político, y estados como Virginia o Florida, tradicionalmente más cercanos a los republicanos, están poco a poco siendo redibujados por el crecimiento de minorías como hispanos y asiáticos.

Los resultados en estos grupos fueron abrumadores: Romney perdió anoche respecto a Obama por cerca de 40 puntos entre los hispanos, casi 50 entre los asiáticos y más de 80 puntos entre los afroamericanos.

El expresidente de la Cámara de Representantes y aspirante a la candidatura republicana, Newt Gingrich, reconoció la "gravedad" de la situación.

"Creo que el país estaba mirando a un conjunto de cosas totalmente diferente de aquellas a las que mirábamos nosotros", afirmó Gingrich, quien había pronosticado una amplia victoria de Romney.

Asimismo, reconoció las dificultades mostradas por su partido a la hora de seducir y atraer a estas crecientes minorías, así como al sector femenino de la población, que también favoreció mayoritariamente a Obama.

"La diferencia entre apelar a estos sectores e incluirlos es cuando cinco hombres blancos tienen una reunión y te llaman. Inclusión, en cambio, es cuando tú estás en la reunión", reflexionó Gingrich con su característica franqueza.

A estos problemas de respaldo popular se suma la difícil situación económica que afronta EE.UU. con la amenaza del "precipicio fiscal", en el que caería si se aplican drásticos recortes de gasto y subidas de impuestos, para comienzos de año, en el caso de que ambos partidos no alcancen un acuerdo para evitarlos.

De acuerdo con los cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI), de caer en ese precipicio fiscal la economía estadounidense podría volver a entrar en recesión en 2013.

En el Congreso, las elecciones dejaron el control de las dos cámaras dividido, y será allí donde se juegue el futuro político inmediato.

La Cámara de Representantes seguirá dominada por los republicanos, mientras que los demócratas dominarán el Senado.

En su discurso de reconocimiento de la derrota ante sus seguidores en la sede de su campaña en Boston, Romney advirtió sobre el "punto crítico" en el que se encuentra Estados Unidos, con especial énfasis en la economía.