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Antigua tabacalera renace en México como biblioteca


EFE | 11/19/2012, 1:33 p.m.
Antigua tabacalera renace en México como biblioteca
La biblioteca "Jaime García Terrés", que forma parte del proyecto cultural de La Ciudadela, que alberga cinco espacios dedicados a intelectuales mexicanos. | EFE

México- Una fábrica de tabaco erigida en tiempo colonial ha renacido en México convertida en un centro de vanguardia para las letras y las artes visuales en una ambiciosa transformación que entrañó enormes retos arquitectónicos, bibliográficos y artísticos.

"Es un gran proyecto, en palabras de Carlos Monsiváis 'la primera gran hazaña del siglo XXI mexicano'. Inaugura además una tradición: que el Estado adquiera, preserve, resguarde, dedique un sitio especial para bibliotecas personales de grandes hombres y mujeres de letras", dijo a Efe la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar.

La Ciudad de los Libros y la Imagen, que albergará el edificio de La Ciudadela en la capital mexicana, abrirá sus puertas el próximo 21 de noviembre con la entrega del I Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español al peruano Mario Vargas Llosa.

La Ciudadela, ubicada en el centro de Ciudad de México, es un hermoso edificio neoclásico de 28.000 metros cuadrados cuya construcción comenzó en 1793 y que culminó con la edificación de la Real Fábrica de Tabacos en 1807.

Fue convertida en fortaleza militar, luego en prisión, en fábrica y depósito de armas, declarada monumento de valor histórico en 1931 y transformada en 1946 en la Biblioteca de México "José Vasconcelos".

El año pasado la biblioteca cerró sus puertas para dar paso a un ambicioso proyecto de remodelación, en el que se han invertido 540 millones de pesos (41 millones de dólares o 32 millones de euros), y convertirla en un centro cultural de vanguardia.

El nuevo espacio está dividido en cuatro patios, el de los Escritores, alrededor del cual hay cinco extraordinarias bibliotecas personales, el de Lectura, un tercero para la Imagen y el último dedicado al Cine.

Además de remozar el vetusto edificio, el centro cuenta ahora con una librería, accesos especiales para discapacitados, salas de lectura y digitales, una galería de exposiciones, un teatro y una biblioteca para niños.

Evocando el uso primigenio del edificio, el artista holandés afincado en México Jan Hendrix montó "La hoja de tabaco", una escultura de aluminio blanco cubierta de cerámica que proyecta interesantes juegos de luz y recuerda una pila de libros.

También sobresale en la Ciudad de los Libros y la Imagen el primer mural del diseñador mexicano de origen español Vicente Rojo, "Gran escenario primitivo", de 7,2 metros de largo por 3 de alto.

En suma, en La Ciudadela habrá unos 540.000 libros de un acervo general enriquecido por las bibliotecas personales de cinco intelectuales mexicanos: los poetas Alí Chumacero y Jaime García Terrés, el cronista Carlos Monsiváis, el bibliófilo José Luis Martínez, y el humanista Antonio Castro Leal.

La titular de Conaculta ha mimado con particular cuidado esta parte del proyecto porque "una biblioteca personal es la construcción de un pensamiento", y es importante protegerlas y acercarlas a nuevos lectores y estudiosos.

"Las grandes bibliotecas que hay en México corrían el riesgo de ser vendidas al extranjero, como se hizo prácticamente en todo el siglo XVIII y XIX", explicó.

Adquiridas en negociaciones con las familias, cada una de ellas tiene fondos parcialmente digitalizados, facilidades de acceso y uso para invidentes, y sus propios "tesoros".

La de Monsiváis contiene más de 24.000 libros, periódicos y revistas, muchos de cultura popular y cine; la de Castro Leal, obras dedicadas, como "Plenos poderes", del chileno Pablo Neruda; y la de García Terrés es "probablemente la mejor colección en una biblioteca personal de poesía en español", aseguró Sáizar.

Satisfecha con el resultado, la presidenta de Conaculta, un organismo con funciones de ministerio de Cultura, subraya la importancia del que será el último gran proyecto en esa cartera de la Administración de Felipe Calderón, que entregará el poder el 1 de diciembre próximo.

"Los funcionarios públicos debemos dejar la impronta de nuestras pasiones en nuestro trabajo, y en mi caso es clarísimo. Son los libros, la arquitectura y la tecnología", concluyó.