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Brasil campeón mundial de fútbol sala


Redacción, FIFA.com | 11/19/2012, 4:15 p.m.
Brasil campeón mundial de fútbol sala
El jugador de la selección de Brasil, Neto (centro), celebra un gol marcado ante el combinado español, durante la final del Mundial de fútbol sala en Tailandia, el domingo 18 de noviembre. | EFE

Fue estruendosa, colorida, vibrante y dramática. La final de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA 2012, que del 1 al 18 de noviembre se escenificó en Tailandia, tuvo todo lo que cabe esperar de una cumbre mundialista, esta vez escenificada en Bangkok y Nakhon Ratchasima.

En el Estadio Cubierto de Huamark, en Bangkok, Brasil se coronó campeón mundial de futsal por quinta vez en la historia, al superar por 3-2 a su eterno rival, España, en un episodio de alta entrega y vaivenes en el marcador.

En la reedición de la final de 2008, que el conjunto sudamericano también se adjudicó, las dos selecciones ofrecieron un espectáculo formidable. Sólo el gol de Neto, que luego sería distinguido con el Balón de Oro adidas al mejor jugador del torneo, inclinó la balanza de la contienda a favor de la Seleção en el último suspiro de la prórroga.

"Ha sido una final de ensueño, en la que ha quedado patente que en el fútbol sala hay que tener fe hasta el final", declaró el seleccionador brasileño Marcos Sorato en el epílogo de la séptima victoria de su equipo en Tailandia 2012. Después de despachar en la fase de grupos a Japón, Portugal y Libia, los Auriverdes endosaron una sonora goleada a Panamá en octavos de final, y superaron por la mínima a Argentina en cuartos. En la penúltima etapa se desembarazaron del otro contendiente sudamericano que había quedado entre los cuatro mejores, Colombia.

El recorrido de España hasta la cima fue bastante más pedregoso. En su estreno en la competición contra uno de los colosos asiáticos, Irán, la Roja no pudo pasar del empate. Pero fue creciéndose partido a partido, superando con claridad a Panamá, Marruecos y Tailandia. En su duelo con Rusia en cuartos, los ibéricos ratificaron su rango de mandamás europeo.

Tras su éxito en semifinales contra Italia y la amarga derrota contra Brasil, la bicampeona del mundo tuvo que contentarse por tercera vez con la medalla de plata, como ya sucediera en 1996 y 2008. La reacción pospartido de su seleccionador, Venancio López, fue sobria: "Podríamos haber obtenido un resultado mejor, pero el deporte es así. Mis jugadores lo han dado todo y les doy las gracias por ello".

Con la medalla de bronce, Italia completó el reencuentro de viejos conocidos sobre el podio. Venció en el partido por el tercer puesto al equipo revelación del campeonato, Colombia, y volvió a formar parte del trío de cabeza por tercera vez consecutiva.

Los italianos declararon muy pronto sus intenciones de llegar lejos en el certamen. En su apertura del telón, arrollaron a Australia. Luego superaron por la mínima a Argentina, que tras su triunfo en la competición preliminar sudamericana se prefiguraba tan sólida como la Nazionale. Tras someter a México en el cierre de la liguilla, Italia fue uno de los tres equipos que saldaron la primera fase con nueve puntos.

La Squadra Azzurra despachó a Egipto en octavos, y en cuartos a Portugal, en la prórroga, después de que los lusitanos se fueran al descanso con tres goles de ventaja. Pero en semifinales se topó con España, su verdugo en el certamen, como ya lo había sido en la Copa Mundial de hace cuatro años y en el Campeonato Europeo celebrado en febrero de 2012. El equipo en torno al portero Stefano Mammarella, elegido mejor guardameta del campeonato, se despidió con un buen sabor de boca al prevalecer sobre Colombia en el partido por el tercer puesto.