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Jornaleros se enfrentan a duros retos


Por Ana Cubías y Milagros Meléndez-Vela | 11/21/2012, 2:17 p.m.
Jornaleros se enfrentan a duros retos
SILVER SPRING. El salvadoreño Jorge Bernal, de 59 años, en el Centro de Empleo de CASA de Maryland, el 20. | Ana Cubías/ETL

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Ana Cubías/ETL

ESPERA. Oscar Ortiz, de 60 años, no trabaja desde hace tres meses.

CIFRAS

Desempleo: índices generales.

–NACIONAL. 
El índice de desempleo bajó del 8,1 por ciento en agosto al 7,9 por ciento en octubre.

–MARYLAND. 
El índice de desempleo bajó del 6,9 por ciento al 6,7, entre agosto y octubre. Se crearon 14.000 empleos. La mayoría en el sector privado.

–VIRGINIA. 
La tasa de desempleo bajó del 5,9 por ciento al 5,7. Pero el estado perdió 600 trabajos. Aunque en las industrias de servicios profesionales, actividades financieras y de ventas, se crearon 3.600 posiciones.

–DC. 
Pese a que se añadieron 1.500 posiciones y el índice de desempleo bajó de 8,7 a 8,5 aún continúa alto.

Inmigrantes en Maryland:

–TRABAJADORES. 
Entre 2000 y 2010, el número de trabajadores inmigrantes creció en 73,2 por ciento. De hecho, en 2006, uno de cada tres trabajadores en el condado de Montgomery y uno de cada cuatro en Prince George’s eran inmigrantes.

–CASA DE MARYLAND. 
La organización CASA de Maryland cuenta con cinco centros de empleo en Montgomery, Prince George’s y Baltimore. En 2011 lograron los siguiente:
• Los jornaleros ganaron un total de $3,2 millones al obtener 15.579 trabajos temporales.
• De estos trabajadores, 180 obtuvieron empleo permanente.
• Más de 400 miembros participaron en los programas de capacitación. Y 79% de éstos fueron contratados entre los 3 ó 6 meses de haberse graduado.

El índice de desempleo en el país bajó en octubre, dando muestras de recuperación económica. Y el área metropolitana a excepción de DC se mantiene por debajo de la tasa nacional, que disminuyó del 8,1 en agosto al 7,9 por ciento en octubre.

En Virginia bajó del 5,9 al 5,7 por ciento. En Maryland, del 6,9 al 6,7 por ciento, mientras que en DC, del 8,7 al 8,5 por ciento.

Pese a este buen indicativo, los números no reflejan la realidad que viven miles de trabajadores inmigrantes —conocidos como jornaleros— que esperan a diario ser contratados en centros de empleo o transitadas esquinas.

“Para nuestros trabajadores no significa mucho que el índice de desempleo esté bajando ni que hayan más trabajos, porque lo que estamos viendo son más empleos en el rubro profesional a tiempo completo”, explicó el martes 20, Andrés Tobar, director del Centro de Empleo y Educación de Shirlington, en Arlington, Virginia.

“Los jornaleros se emplean más en el sector de construcción”, añadió Tobar.

“En este verano les fue mejor en comparación al año pasado, pero la época más dura recién se acerca con el invierno”, indicó.

Al otro lado del área, en Maryland, Oscar Ortiz, originario de El Salvador, lleva tres meses sin encontrar quien lo contrate.

“La situación es crítica, preocupante. No hay trabajo y todo está caro”, manifestó Ortiz, de 60 años.

Desde hace más de 10 años, Ortiz hace uso de los servicios del Centro de Empleos de CASA de Maryland en Silver Spring. Se enlista junto a otros cien jornaleros para ser contratados, ya sea por compañías pequeñas o dueños de casa para ejercer diversos oficios que van desde cortar el césped hasta labores de construcción.

Ortiz es pintor “pero hago de todo y aún así no consigo nada”, agregó, al recordar que hace más de cuatro años la realidad era muy distinta. “Muchos veníamos al centro y casi todos éramos contratados”, relató.

El centro funciona de 6am a 2pm. Los trabajadores llegan, se enlistan y esperan que los contratistas llamen o lleguen buscando a un jornalero disponible para un oficio específico.

“Madrugamos y hay veces que regresamos a la casa con las manos vacías, esperando todo el día sin tener suerte”, contó el salvadoreño Jorge Bernal, de 59 años.

“Son cinco centros que tenemos en Maryland, en donde servimos no sólo de enlace entre los empleadores y los jornaleros, sino que también damos cursos de capacitación”, dijo el director ejecutivo de CASA de Maryland, Gustavo Torres.

“Tenemos un acuerdo con los colegios comunitarios para que la gente obtenga un certificado y pueda ser más competitiva en este mercado laboral”, destacó Torres.

Ante la crítica situación, algunos jornaleros han optado por regresar a sus países. “Varios se han ido y hay otros que lo están pensando”, lamentó Tobar.

Ortiz no se va. Lleva 24 años en este país. Vive con sus dos hijas, que emigraron después que él, y sus cuatro nietos, nacidos aquí.