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Sueño boliviano con las manos en la masa


El Tiempo Latino/Redacción | 11/29/2012, 2:54 p.m.
Sueño boliviano con las manos en la masa
ÚNICAS. Las empanadas de Teresa Hayes, con su hijo, ya son un clásico en Fairfax. “En Bolivia, las salteñas se comen a la mañana, pero aquí las comen en el almuerzo o cena”, explicó. | TWP

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DELICIA. Salteña con carne, papa, ají rojo y cebolla. Para chuparse los dedos.

Una vez, en 1987, la familia de Teresa Hayes sorprendió a esta boliviana, literalmente, con las manos en la masa: preparando y cocinando mil empanadas para un festival al aire libre en Washington. Pero tuvieron que pasar 10 años para que su madre, panadera de profesión en su país de origen, compartiera los secretos de la cocina con su hija. Hayes trabajaba entonces en el departamento de panadería de la tienda Wegmans en Fairfax, Virginia, llevando sus empanadas a fiestas de empresas mientras soñaba con tener su propia panadería algún día.

“En aquella época me llamaban la ‘Empanada Lady’”, recordó Hayes. “Y llegó un momento en que hasta mis compañeros de trabajo me encargaban a mi que les hiciera sus empanadas”.

Y su sueño se hizo realidad el 31 de marzo pasado: esta boliviana, natural de Cochabamba, panadera encantadora de hornos, de 54 años, y su hijo, Michael Hayes, inauguraron una panadería especializada en cocinar empanadas en Fairfax. La tienda se llamó Dulce’s, porque así es como es conocida Teresa y también porque la dulzura va muy bien con todo lo que sale de sus hornos.

El local está decorado con posters de empanadas, tortas y vistas de pueblos bolivianos. En una pizarra se va escribiendo todo lo que sale del horno. Hay pocas mesas, una docena de sillas y un televisor. Una puerta de vivos colores da la bienvenida a los clientes.

Al entrar, se ve un anuncio de dos empanadas más bebida por $5.75. La deliciosa empanada tradicional de carne y la de queso se vende por $2.75 cada una. La señora Hayes trabaja con esmero y diligencia, los clientes reciben sus órdenes con relativa rapidez y el aroma de los hornos envuelve el lugar constantemente. La panadería se convierte así en un lugar acogedor y nostálgico para el boliviano, atractivo para un latino que se quiera sentir como en casa y delicioso para cualquier paladar.

Dulce’s Bakery sirve una variedad enorme de empanadas. A no ser por la tradicional empanada de carne molida y ligeramente picante, todos los demás sabores cambian a diario: pollo, carne con papa, o queso. Entre las empanadas especialidad de la casa está la Santa Fe, con pollo, frijoles negros, ají rojo y cebolla.

Para las fiestas de Navidad, Hayes está ofreciendo la empanada de pavo a $2,75, también la de chorizo y otros especiales que incluyen una exquisita sopa con un punto boliviano.

De jueves a sábado se puede ordenar una salteña con la forma de un balón de fútbol americano. Al partirla, el vapor sale con fuerza aromática y casi volcánica. La salteña de bistec contiene pedazos de carne tierna, aji amarillo, chicharos, cebolla y perejil. La de pollo es un poco más dulce.

“En Bolivia se comen las salteñas por la mañana, de 10 a 12 del mediodía”, explicó Hayes. Pero en Estados Unidos la gente se ha acostumbrado a comerlas tanto para el almuerzo como para la cena”, sonríe.