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Tim Kaine y George Allen en batalla por Virginia


EFE | 10/9/2012, 4:21 p.m.
Tim Kaine y George Allen en batalla por Virginia
El demócrata Tim Kaine (izq.) y el republicano George Allen se enfrentan por un escaño en el Senado por Virginia. | AP

El debate entre el demócrata Timothy Kaine y el republicano George Allen el lunes 8 de octubre en Virginia, reflejó las posturas atrincheradas de ambos partidos en torno a una reforma migratoria, que lleva años en el congelador, para legalizar a la población indocumentada en Estados Unidos.

Kaine y Allen, ambos ex gobernadores, se disputan el escaño de Virginia ante el Senado, que dejará vacante el demócrata James Webb por su jubilación. Es el segundo intento de Allen de llegar a la Cámara Alta, tras perder ante Webb hace seis años.

Por ahora, el Senado está bajo control de los demócratas y hay un total de 33 escaños en juego en los comicios generales del próximo 6 de noviembre.

El debate de anoche en Richmond, capital de Virginia, no ofreció grandes novedades ni meteduras de pata, pero sí dejó claras las enormes diferencias entre Kaine y Allen en torno a cómo resolver la crisis de la inmigración ilegal en el país.

Tanto Kaine como Allen aseguran que apoyan reformar el sistema de visas legales pero mantienen posturas diametralmente opuestas sobre si dar o no alivio migratorio a los estudiantes indocumentados.

En ese sentido, Allen se hizo eco de las quejas republicanas en contra de la "acción diferida", ordenada por el presidente Barack Obama el pasado 15 de junio para suspender por dos años la deportación de buena parte de los estudiantes indocumentados.

Esa medida, puesta en marcha dos meses después, permitirá que hasta 1,7 millones de estudiantes indocumentados vivan y trabajen legalmente en Estados Unidos, dando tiempo a que el Congreso finalmente apruebe una solución permanente.

Pero Allen, al igual que muchos conservadores, considera que esa medida "premia" indebidamente a quienes violan las leyes de inmigración. No importa que se trate de estudiantes que fueron traídos ilegalmente a Estados Unidos a remolque de sus padres.

"Lo que hizo el presidente es ignorar la ley, y en vez de tomar cada caso individualmente, ha creado una exención para toda una categoría de personas. Eso hará más difícil lograr una verdadera reforma migratoria", argumentó Allen.

"Si premias una conducta ilegal, sólo conseguirás más de eso", enfatizó.

Kaine, por su parte, reiteró su apoyo al "Dream Act", una medida que regularizaría a los estudiantes indocumentados que reúnan una serie de requisitos, entre éstos el continuar sus estudios universitarios o inscribirse en las Fuerzas Armadas.

Esa medida fue aprobada en la Cámara de Representantes pero quedó estancada en el Senado en diciembre de 2010.

Kaine también apoya que los indocumentados se pongan en cola para su eventual legalización, siempre y cuando paguen fuertes multas y cumplan con otros requisitos.

Mientras, los miembros del Congreso, muchos de ellos enfrascados en una lucha por su reelección, siguen sin dar un solo paso hacia la reforma migratoria, un tema que por siempre ha sido radioactivo en la política estadounidense.

Los expertos coinciden en que, en lo que respecta a la inmigración y el voto hispano, Virginia, Florida, Nevada, Nuevo México, Massachusetts y Arizona serán clave en este ciclo electoral.

Kaine, que habla perfecto español, apuesta por su postura pro-inmigrante para ganar el voto hispano en Virginia, donde los hispanos conforman el 2,2 % del electorado.

El próximo debate entre Kaine y Allen se llevará a cabo el próximo 18 de octubre en el recinto universitario de Virginia Tech, en Blacksburg (Virginia).

Allí, Kaine debería hacer un llamado para que el liderazgo demócrata que controla el Senado, adonde aspira a llegar en enero próximo, impulse con ganas la reforma migratoria, un tarea que no es fácil, pero sí impostergable.