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DREAM Act, por un santuario educativo


Por Nick Anderson/The Washington Post | 10/25/2012, 3:21 p.m.
DREAM Act, por un santuario educativo
SUEÑO. Ricardo Campos llegó al estado a los 14 y espera poder terminar sus estudios de Biología en la universidad. | TWP

Las dos opiniones sobre la ley

Qué opinan republicanos y demócratas sobre el DREAM act local.

Los críticos dicen que ofrecer descuentos en las matrículas a los estudiantes que carecen de permiso para estar en el país es un obsequio injustificado de decenas de millones de dólares anuales de dinero proveniente de impuestos.

“Cada vez que un estudiante indocumentado ingresa al sistema se pierden recursos públicos”, dijo el delegado republicano del condado de Baltimore, Patrick L. McDonough. “Pon tus emociones y tu pasión a un lado, y usa tu calculadora”. Otro delegado republicano de Washington, Neil C. Parrott, también se opone a la ley.

El senador estatal Víctor R. Ramírez, demócrata del condado de Prince George, uno de los promotores de la legislación, predijo que los votantes aprobarán la ley porque promueve la igualdad de oportunidades.

“Queremos tratar a todos los bachilleres por igual”, dijo Ramírez. “Es un asunto de justicia”, remarcó el político, de origen salvadoreño.

Una encuesta de The Washington Post mostró que un sólido 59 por ciento de votantes está a favor de la ley, mientras el 35 por ciento se opone. Si la ley se aprueba, Maryland se unirá a cerca de una docena de estados con políticas que ofrecen matrículas como residentes del estado a los inmigrantes indocumentados. Texas fue el primero, en 2001.

La ley fue enviada a referéndum, se votará el 6 de moviembre, después que sus oponentes organizaran una recolección relámpago de firmas que evidenció la profunda división respecto a la inmigración sin papeles en el estado y en el país.

A nivel nacional, el proyecto de ley conocido como DREAM Act comenzó su odisea por los pasillos del Congreso cuando fue introducido por los senadores Dick Durbin y Orrin Hacth en 2001.

Desde entonces ha recibido apoyo político pero nunca ha llegado a transformarse en ley.

Llegaron a Estados Unidos siendo niños, sin tener idea de lo que significaba permanecer en el país más tiempo del permitido por sus visas. Ingresaron a las escuelas públicas, aprendieron inglés y obtuvieron diplomas de secundaria. Y, como la mayoría de sus compañeros de clase, consideraron diversas opciones para la universidad.

Sin embargo, como inmigrantes indocumentados en Maryland, han tenido que enfrentar la realidad de tener que pagar dos o tres veces más de lo que sus ex-compañeros de clase pagan en las universidades públicas del estado. Es una regla que hace inaccesible la educación superior para muchos estudiantes de recursos económicos modestos.

Con una sola excepción: el Montgomery College.

Es por eso que Josué Aguiluz, de 21 años, de Honduras, y Ricardo Campos, de 23 años, de El Salvador —y muchos otros como ellos— aterrizaron en el community college. Allí, estudian y esperan el veredicto de un referendo que se realizará el 6 de noviembre, en el cual los votantes de Maryland decidirán si ellos podrán darse el lujo de avanzar a una universidad de cuatro años.

“Sé que la gente de Maryland cree en la educación”, dijo Campos. “Y sé que votarán por la Pregunta 4. Yo dependo de sus votos”.