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¿Dos presidenciables hispanos?

OPUESTOS. El alcalde de San Antonio, Julián Castro (izq.) brilló en la convención demócrata el 4. El senador por Florida, Marco Rubio, destacó en la republicana, el 30 de agosto.

OPUESTOS. El alcalde de San Antonio, Julián Castro (izq.) brilló en la convención demócrata el 4. El senador por Florida, Marco Rubio, destacó en la republicana, el 30 de agosto.

Son hispanos, uno de 37 años y de ascendencia mexicana y el otro, de 41, de raíces cubanas. Julián Castro y Marco Rubio fueron las estrellas latinas de las convenciones demócrata y republicana. Y sus nombres ya resuenan como potenciales candidatos a la presidencia en un futuro no muy lejano.

Castro es el alcalde de San Antonio, Texas, y está cumpliendo su segundo término. Rubio es senador por Florida. Ambos representan a los dos grupos más grandes de hispanos en el país en términos de números y fuerza política. Castro, a los mexicanos que son 33 de los 52 millones de latinos en toda la nación, según el Censo. Y Rubio a los 1,9 millones de cubanos, con una larga trayectoria en puestos electorales.

Pese a compartir raíces hispanas, estos dos personajes tienen diferencias marcadas en ideologías, que cada partido aprovecha para capturar al voto latino.

No fue casualidad que Rubio fuera quien presentara al candidato Mitt Romney el jueves 30 de agosto en la Convención Nacional Republicana, en Florida. Ni tampoco, que Castro haya dado el discurso de apertura de la Convención Demócrata el martes 4 en Carolina del Norte, convirtiéndose en el primer hispano en hacerlo.

Los demócratas latinos ven a Castro como el líder emergente que le sigue los pasos a Barack Obama. “Creemos que podría ser el primer presidente hispano”, dijo a El Tiempo Latino, el martes 4, el delegado estatal de Virginia, Alfonso López.

Rubio se perfilaba como uno de los posibles compañeros de fórmula de Romney, pero el candidato republicano apostó por el voto conservador, al elegir a Paul Ryan.

Por primera vez el tema de inmigración fue incluido en los principales discursos.

“Esto nunca lo había visto”, dijo el senador estatal de Maryland, Víctor Ramírez, quien participa en su tercera convención.

Tanto Rubio como Castro compartieron sus historias como descendientes de inmigrantes: las luchas y el afán de superación.

Sin embargo, sus partidos son polos opuestos al hablar de inmigración. Los republicanos no quieren ningún tipo de legalización para indocumentados. Los demócratas ya muestran pasos concretos, como la Acción Diferida que promovió Obama, para frenar la deportación de indocumentados que llegaron siendo niños al país.