FBI: evidencia en español
Paula Andaló | 9/14/2012, 11:13 a.m.
“El lenguaje es evidencia”, afirma uno de los expertos en lenguas del Washington Translation and Analysis Center (WTAC) del Federal Bureau of Investigation (FBI). Nunca una frase fue más cierta como para el equipo de 140 analistas que trabajan en la agencia federal, traduciendo, interpretando y buscando pistas en una de las cosas más vivas que hay sobre esta tierra: los idiomas.
Bajo anonimato —por las características de su tarea no revelan sus identidades— dos expertos en español contaron a El Tiempo Latino aristas fascinantes de su trabajo.
No hay lengua que llegue a oídos del FBI que no pueda ser interpretada, analizada. Ya sea a través del relato de un testigo, de una víctima o de un sospechoso, un texto, un llamado o grabación, los expertos entran en acción, y buscan en las palabras desde evidencia para avanzar en un caso hasta datos que ayuden a identificar el país de origen de un arrestado.
“En un caso reciente, un hombre dijo que era puertorriqueño, pero, por el acento, me di cuenta que estaba mintiendo”, explicó uno de los analistas. “El sujeto en cuestión resultó ser chileno...”.
Para estos linguistas, el idioma es una herramienta más de las investigaciones que lleva a cabo el FBI: entre ellas actos de terrorismo, casos de pedofilia y crímenes de guante blanco como fraudes hipotecarios.
En el WTAC trabajan con 24 lenguas distintas, pero no hay frase, aunque sea de un dialecto remoto, que quede sin identificar.
“Hace poco tuvimos que decodificar una frase que resultó ser un dialecto de una pequeña tribu del este de África”, contaron. Cuando la lengua es realmente hermética, la frase se envía a oficinas del FBI en otros países, hasta dar con la traducción correcta.
Para el grupo de linguistas, las palabras, hablan, y también los silencios, o las interjecciones. “Un ‘ah’ dicho en determinado momento de una charla puede ser una señal interna clave en el lenguaje de una pandilla de narcotraficantes”, cuentan.
Los analistas también escuchan muchos de los llamados que recibe el FBI en su número principal (202-278-2000) y resultan ser una pieza crítica para determinar si el caso que se denuncia debe caer o no bajo la juridiscción de la agencia.













