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El alcalde de DC baila salsa


ETL | 9/26/2012, 11:37 a.m.
El alcalde de DC baila salsa
El alcalde de DC, Vincent Gray, bailó Salsa en Fiesta DC, el domingo 23 de septiembre. | cort. asiesmigente.com

Luces y sombras

Lo mejor de la fiesta es siempre la gente. Por eso, Fiesta DC 2012, con sus cerca de 75.000 personas, según fuentes de la organización, con su explosión de color, sabor y culturas latinas, fue un éxito. Pero, como en toda fiesta, hubo sus más y sus menos. Lo positivo: la afluencia, el desfile con una amplia representación folclórica y el alcalde de DC, Vincent Gray, bailando salsa. Lo menos: la falta de organización inicial que creó incertidumbre entre algunas compañías que no encontraban su lugar; la ausencia de personalidades del mundo de la cultura y las artes o de un músico/cantante de más proyección. Y lo menos de lo menos: una organización que, por razones que no comprendemos, mostró su favoritismo por algún medio de comunicación pasando por encima de otros. Fiesta DC es una entidad no lucrativa y, como tal, debe mantener su neutralidad y su disposición abierta a todos. Por eso, hay que controlar lo que se dice sobre un escenario y por un micrófono. Hay que cuidar la buena imagen de nuestra comunidad, y de un festival de prestigio.

—Paula Andaló

El tiempo, soleado y celeste, ayudó a que los hispanos escucharan el llamado de la comunidad y dijeran presente en Fiesta DC, el domingo 23.

Esta vez, la tradicional celebración hispana se alejó de las calles del barrio Mount Pleasant y volvió a donde originalmente se presentó: en la avenida Pennsylvania, a metros de la Casa Blanca.

Según la organización del festival, alrededor de 75.000 personas pasearon, comieron, bailaron y vieron los desfiles folclóricos desde temprano en la mañana.

Una de las estrellas indiscutibles: el alcalde de DC, Vincent Gray, quien se animó a algunos pasillos de salsa, animado por la fervorosa multitud.

Cuando caída la tarde y la edición 2012 de Fiesta DC comenzaba a decir adiós, el puertorriqueño Jerry Rivera deleitó con su música. Mientras, los puestos cerraban, el sabor de otro día de festejo se instalaba en la memoria colectiva de la comunidad.