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El pasaporte hacia un futuro mejor


T. Rees Shapiro/TWP | 9/28/2012, 10:24 a.m.
El pasaporte hacia un futuro mejor
OPORTUNIDAD. El estudiante detenido Francisco Ramírez (izq.) en el Centro de Detención Juvenil en Fairfax. | Jahi Chikwendiu/TWP

CREATIVO. Los jóvenes detenidos tienen cursos de arte y ciencias.

Jahi Chikwendiu/TWP

CREATIVO. Los jóvenes detenidos tienen cursos de arte y ciencias.

CLASE. En la escuela los alumnos obtienen diploma de secundaria.

Jahi Chikwendiu/TWP

CLASE. En la escuela los alumnos obtienen diploma de secundaria.

Desde afuera, el enorme edificio de ladrillos con ventanas estrechas luce como otra más de las escuelas del condado de Fairfax. Pero en su interior, las diferencias son enormes: no hay clips de papel en los salones de clase, se necesita permiso para usar las tijeras y, al final de la clase, los estudiantes no pueden regresar a sus casas.

Es la escuela del Centro de Detención Juvenil del condado, donde se desarrolla un programa educativo que ayuda a sus estudiantes a vislumbrar su libertad y futuro más allá de las puertas aseguradas con candado. El programa educa a jóvenes con problemas y les ofrece la posibilidad de obtener sus diplomas de secundaria.

Francisco Ramírez, de 18 años, quien pasó cerca de tres años en el programa educativo de la cárcel, dijo que éste ha sido muy valioso porque lo ha ayudado a estructurar su vida. Expulsado de las escuelas del Condado de Fairfax y despues de batallar con drogas y problemas familiares, Ramírez dice que espera superar su pasado con la ayuda de la educación.

“Si estuviera allá afuera ahora, estaría conduciendo un automóvil con mis amigos, bajo la influencia del alcohol”, dice Ramírez. “Estoy contento de estar aquí. Aquí estoy seguro”.

El director de la escuela, Eric Shaver, dijo que al programa asisten anualmente entre 500 y 600 estudiantes, cuyos presuntos crímenes incluyen asaltos, posesión de drogas y robo de autos, y son, en su gran mayoría afroamericanos e hispanos. Para ellos, una gran parte de su escolaridad ocurre dentro del Centro Juvenil de Detención, mientras esperan un juicio o pagan sentencias cortas.

“Estos jóvenes están en crisis”, dijo Shaver, de 42 años. “Pero nosotros creemos en las segundas oportunidades”.

Al igual que otros adolescentes de las escuelas secundarias del Condado de Fairfax, los internos asisten a clases cinco días a la semana, estudiando ciencia, matemáticas, arte, historia e inglés.

La seguridad es primordial dentro de las instalaciones. Cada puerta está asegurada con un candado, hay cámaras en cada salón, y los estudiantes están vigilados por los fornidos funcionarios de la correccional, encargados de supervisar la vida diaria en el centro.

Abierto en 1982, el centro es una institución del condado, pero la escuela es financiada mediante un subsidio del Departamento de Educación de Virginia. Los 18 profesores son empleados de las escuelas públicas de Fairfax.

Shaver dijo que él recluta profesores que tienen el currículum y la experiencia adecuados. “Yo les presento esto como un desafío y una oportunidad para dar lo mejor a estudiantes que realmente lo necesitan”, dijo Shaver. “No son los más fáciles de educar, pero cuando se pasa por encima de eso, son chicos muy simpáticos”.

Todd Bell dejó una posición en la prestigiosa escuela secundaria de Ciencia y Tecnología Thomas Jefferson para enseñar en el centro. Dijo que allí sus estudiantes están totalmente enfocados en la clase. “Es muy gratificante cuando ellos salen de aquí sintiendo que pueden lograr mucho más”, dijo Bell. También dijo que, para muchos estudiantes, el centro es el hogar más estable que ellos han tenido.

Traducción: Gloria Spencer