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SENADORES. John McCain (izq) y Chuck Schumer, auspician el plan.

SENADORES. John McCain (izq) y Chuck Schumer, auspician el plan.

Ya es un hecho. El Senado cuenta en sus manos con una histórica propuesta migratoria que de aprobarse revolucionaría el sistema de seguridad en la frontera y la forma cómo se emiten las visas en este país.

La madrugada del miércoles 17, a las 2 de la mañana, el grupo bipartidista de senadores, conocidos como El Grupo de los Ocho, presentó su acuerdo final: un proyecto de 844 páginas que se basa en un fuerte componente de seguridad en la frontera con México e incluye el camino a la legalización para unos 11 millones de indocumentados y mejoramiento del sistema migratorio legal.

Los conservadores critican el proyecto al tildarlo de ser una “amnistía” y a los activistas les preocupa algunos detalles.

Bajo el plan, los indocumentados que no hayan cometido crímenes mayores ni tres delitos menores, podrán acceder a una legalización, siempre y cuando hayan ingresado al país antes del 31 de diciembre de 2011. “Es decir que unos 400.000 que ingresaron en 2012 no tendrían acceso”, lamentó el activista Gustavo Torres, de CASA de Maryland.

Después de reforzar la frontera, los indocumentados, solicitarían una visa temporal, Registered Provisional Immigrant Status (RPI), al pagar $500. Ésta se renovaría cada seis años y le permitiría a los inmigrantes salir y regresar del país.

Luego de 10 años podrían solicitar la residencia permanente y esperar tres años (no los cinco de ahora) para pedir la ciudadanía.

Los dreamers, trabajadores agrícolas y los que ya tienen un Estatus de Protección Temporal (TPS) se encuentran en un grupo especial, que les acortaría el tiempo de espera. En este caso los dreamers esperarían cinco años para solicitarla, e inmediatamente podrían pedir la ciudadanía.

Para lograr la reunificación familiar, la propuesta incluye el regreso de los deportados. Siempre y cuando no hubieran cometido un crimen y tengan un familiar ciudadano.