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Sabores latinos de temporada


Un paseo por algunos mercados del área dan el pulso de una comunidad diversa unida a su cocina

Maritza Gueler/Especial para El Tiempo Latino | 12/26/2013, 6 a.m.
Sabores latinos de temporada
BACALAO. Para la clientela de European Food en Arlington y Manassas es esencial, dice Augusto Baptista. | LENIN NOLLY PARA ETL

EL REY. El turrón, dice Gladys Betancourt de Las Américas, en Rockville.

Maritza Gueler para ETL

EL REY. El turrón, dice Gladys Betancourt de Las Américas, en Rockville.

Turrones españoles de todo tipo —duro, blando, de frutas, de chocolate...—, panettone, tamales de hoja de plátano o de maíz. La lista sigue, pero éstos son algunos de los sabores infaltables en los mercados especializados de comida latina durante las fiestas de fin de año.

La mayoría de los dueños de los locales empiezan a hacer los pedidos con más de un mes de anticipación y algunos los exhiben en lugares especiales cuando llega el momento.

Tradicional y conocido entre la comunidad latina que reside en Maryland, el supermercado Las Américas, en Rockville, es uno de los establecimientos del área especializados en carnes. Su dueño, el ecuatoriano Mario Betancourt y su esposa Gladys, también ecuatoriana, regentean el local desde hace 25 años. Y la llegada de las fiestas es una época clave para la tienda.

Lo primero que se ve al entrar es una torre de panettones y turrones de todo tipo a precios asequibles y tentadores.

Estos dulces se venden sólo para Navidad, y además, sidra sin alcohol, y polvorones.

Según Betancourt todos los años se vende un promedio de $8.000 sólo en turrones, que por lo general oscilan, en casi todas las tiendas del área, entre $4 y $5.

El portugués Augusto Baptista, dueño de European Food en Arlington y en Manassas, Virginia, llenó su negocio de luces navideñas y de los productos con más demanda para su clientela, en su mayoría hispanos, brasileños y portugueses.

Un mes antes de Navidad ya comienzan a hacer los pedidos de las comidas más típicas como Bolo Rey, un pastel dulce que tiene fruta confitada arriba y que se come especialmente para Navidad y Año Nuevo.

Otro de los más vendidos en esta época es el pastel de nata, una delicia portuguesa con una suerte de crema pastelera adentro.

En European Food también venden para esta época frutas confitadas, cabritos, lechones frescos, cocidos y congelados, piernas de cerdo y turrones.

Pero las estrellas son el pulpo y el bacalao, que se hace de diferentes maneras, en ensaladas, en guisos o asado. Muchas de las carnes se pueden encargar ya cocinadas.

Las Américas toma pedidos de comida preparada con 48 horas de anticipación. Y todos los años casi superan la capacidad de producción del local. Tienen ocho hornos que trabajan a a pleno rendimiento cocinando, sobre todo, puerco.

Los tamales son otros de los protagonistas de las compras navideñas. Algunas familias prefieren comprar las hojas de plátano o de maíz en la tienda y prepararlos en la casa con toda la familia, como parte de un rito.

Piernas de cerdo al horno, arroz con gandules caribeños, congrí para los cubanos y frijoles, son los encargos más comunes que recibe Betancourt en Las Américas.

Aunque también se especializan en hacer empanadas salteñas, bolivianas y argentinas.

Hace más de 44 años que Betancourt llegó a Maryland, y después de trabajar en la industria de la construcción, advirtió la necesidad que sentían los latinos de encontrar el sabor de sus comidas típicas y de mantener sus tradiciones. Así fue como se decidió a comprar esta tienda que hoy es el referente de la zona para los inmigrantes con nostalgias.

Por su parte, Baptista llegó de Lisboa como turista, y para divertirse, se puso a ayudar a un amigo que tenía un mercado. Al poco tiempo, en 1978, puso su propio negocio en Arlington, luego abrió otro en Maryland, que finalmente cerró, y recién en 1994 se mudó al actual local de la calle Pershing.

Toda su familia estuvo siempre involucrada en el negocio de la comida y cuando llegó aquí vio que existía una posibilidad comercial importante para traer productos europeos.

Más tarde se fueron incorporando los manjares latinos. Hoy en sus locales, la mayoría de sus empleados son hispanos, y sus clientes, también.