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Super Bowl: Ravens y 49ers a la última batalla


Los técnicos hermanos John y Jim Harbaugh dirigen a ambos equipos

AP | 2/3/2013, 6:35 a.m.
Super Bowl: Ravens y 49ers a la última batalla
John Harbaugh (izq.), técnico de los Ravens de Baltimore y Jim Harbaugh, entrenador de los 49ers de San Francisco, son los dos primeros estrategas hermanos que se enfrentan en un Super Bowl en la historia de la NFL. | EFE

La temporada que culmina el domingo 3 de febrero Super Bowl XLVII pasó por recompensas, árbitros sustitutos y hasta el regreso del gran partido a Nueva Orleáns, con un quarterback de reemplazo, una rivalidad fraternal y el magnífico retiro de uno de los mejores jugadores de la NFL, opacado por los misteriosos poderes curativos del aerosol de asta de venado.

Es el Super Bowl de las reapariciones, de primicias y acontecimientos postreros. Y si San Francisco gana, éste será también el partido que coronará al mejor equipo en la historia reciente.

De ganar el domingo a los Ravens de Baltimore, los 49ers sumarán seis campeonatos e igualarán los títulos de Pittsburgh en la era del Super Bowl. A diferencia de los Steelers, los 49ers nunca han perdido uno.

Aunque también es cierto que no han ganado uno en 18 años.

"Existe una tradición con los 49ers de San Francisco, pero creo que estos chicos están allanándose el camino", estimó el receptor Jerry Rice, tres veces campeón y ya en el Salón de la Fama. "Están jugando con mucho pundonor".

O como dijo la propietaria Denise DeBartolo York: "Hemos cerrado el círculo y la dinastía prevalecerá".

Nueva Orleáns ha cerrado el círculo también. Luego de ser asolada por el huracán Katrina en agosto de 2005, de perder por éxodo a una cuarta parte de su población, de ser abandonada por los Saints durante toda una temporada, la ciudad no podía llegar a imaginar que sería la sede de otro Super Bowl. Pero mientras se recuperaba y se volvía a levantar, concibió organizar lo que el propietario de los Patriots, Robert Kraft, llama "el supremo acontecimiento deportivo".

La NFL coincidió en que era momento del regreso. Y aunque el comisionado Roger Goodell es menospreciado en Nueva Orleáns por aporrear a los Saints con suspensiones y multas por el escándalo de las recompensas, el ánimo apreciado esta semana en el Barrio Francés y en la zona del estadio ha sido de apoyo e incluso edificante.

"También para nosotros es formidable estar de vuelta aquí en Nueva Orleáns", dijo Goodell al bromear sobre muñecos de vudú con su imagen. "Nuestro 10mo Super Bowl aquí, el primero desde Katrina, y es evidente que esta ciudad se vuelve más grande y mejor que nunca antes".

Destaca la historia de los hermanos entrenadores —John de Baltimore y Jim de San Francisco_, los primeros hermanos que se encaran al frente de equipos en un Super Bowl.

Y Ray Lewis, el mejor linebacker de su generación, vivirá lo que ha calificado como su última aventura. Esta semana, su fiesta de despedida fue opacada durante dos días, cuando Lewis debió soslayar una información de que trató de conseguir productos inusitados como el aerosol de cornamenta de venado para agilizar su recuperación del brazo lesionado que lo alejó de 10 partidos.

"Hay tantas tramas para este partido que lo vuelve más importante que sólo un Super Bowl", dijo el director general de los 49ers, Jed York.

Al igual que la trama de los Harbaugh, sobre los hijos de un eterno entrenador que tomaron caminos diferentes caminos para llegar a la cúspide de la NFL.