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Tormenta de nieve paraliza el noreste del país


Más de 23 pulgadas provocaron cortes de luz y fuertes ráfagas de vientos

Redacción, AP | 2/9/2013, 9:04 a.m.
Tormenta de nieve paraliza el noreste del país
Edwin Velázquez limpia la nieve frente a su casa en Sea Cliff, Nueva York el sábado 9 de febrero. | EFE

BOSTON— Una poderosa tormenta con vientos de fuerza de huracán y condiciones de ventisca está extendiéndose a través del noreste del país, arrojando casi 61 centímetros (dos pies) de nieve sobre Nueva Inglaterra y dejando sin suministro eléctrico a 650.000 clientes en la región.

Se está atribuyendo a la tormenta al menos un total de cuatro muertes, tres en Canadá y una en Nueva York.

En el sur de Ontario, una mujer de 80 años colapsó mientras retiraba nieve con una pala en la entrada de vehículos de su casa y dos hombres murieron en choques de automóvil. En Nueva York, un hombre de 74 años falleció tras será atropellado por un auto en Poughkeepsie; la conductora dijo que perdió el control del vehículo por las condiciones de nieve, dijo la Policía.

En la madrugada del sábado habían caído más de 58 centímetros (23 pulgadas) de nieve en partes del centro de Connecticut, y áreas de en el sureste de Massachusetts, Rhode Island y Nuevo Hampshire acumulaban 61 cm de nueve o más, y seguía cayendo.

"No lo creemos", comentó Tommaso Memeghini, de 29 años, un italiano que vive en Barcelona; España. "Nos dijeron que podría ser la tormenta de nieve más grande en los últimos 20 años", agregó.

El Servicio Meteorológico Nacional dice que se esperan 91 cm (tres pies) de nieve en Boston, amenazando el récord de la ciudad de 70 cm (27,6 pulgadas) establecido en 2003.

Las aerolíneas cancelaron más de 5.300 vuelos hasta el sábado, y los tres aeropuertos principales de la ciudad de Nueva York y el Aeropuerto Logan de Boston cerraron.

En Manhattan, bulliciosas después de la medianoche, estaban tranquilas el sábado, si no fuera por los camiones quitanieve, el chirrido de palas y la risa de parranderos que desafiaban la nieve.

Bill Tavonallo, de 39 años, dijo que caminó a su casa a propósito desde un bar de Manhattan para disfrutar la caída de nieve.

"Con (la súper tormenta) Sandy, estábamos asustados. Pero esto es maravilloso", comentó, teniendo una costra de hielo sobre sus lentes. "Es agradable tener una razón para tomar las cosas con calma", agregó.

Más temprano, mientras meteorólogos advertían sobre las inminentes condiciones de ventisca, compradores desde Nueva Jersey a Maine llenaron los supermercados y ferreterías para adquirir comida, palas para nieve, linternas y generadores, algo que se volvió un artículo precioso después de la llegada de la súper tormenta Sandy en octubre. Otros llenaron el depósito de gasolina de su auto, otra lección aprendida por todos muy bien después de Sandy.

Antes de que empezara la nevada, Boston, Providence (Rhode Island), Hartford (Connecticut) y otras ciudades y pueblos de la Nueva Inglaterra y el norte del estado de Nueva York suspendieron las clases el viernes.

"Esta será una tormenta invernal peligrosa", advirtió Alan Dunham, especialista en el Servicio Nacional Meteorológico en Taunton, Massachusetts. "Dondequiera que tengas que ir, llega a tu destino el viernes por la tarde y no pienses en salir".

"Ésta es una tormenta de proporciones mayores", dijo el alcalde de Boston Thomas Menino. "No vayan a las carreteras. Permanezcan en casa", exhortó.