Quantcast
El Tiempo Latino
7:45 a.m. | 11/1/2014 | 51°

Barcelona y Real Madrid negocian un empate


Igualaron 1-1 en la ida de semifinales de la Copa del Rey en Madrid

EFE | 1/30/2013, 10:37 p.m.
Barcelona y Real Madrid negocian un empate
El defensa francés del Real Madrid, Raphael Varane (2do. izq.), remata de cabeza ante la defensa del F. C. Barcelona, consiguiendo el primer gol del equipo blanco, durante el encuentro en el estadio Santiago Bernabéu, el 30. | EFE

El Camp Nou dictará sentencia a las semifinales de Copa del Rey, tras el primer capítulo de un clásico repleto de fútbol, en el que a falta de goles de Cristiano Ronaldo y Leo Messi, el Barcelona pudo sentenciar tras el tanto de Cesc Fábregas y permitió levantarse a un Real Madrid amparado en la figura de un inconmensurable Varane (1-1).

Real Madrid y Barcelona homenajearon al fútbol en un clásico de alta intensidad, explotando cada uno sus virtudes, tan diferentes y a la vez brillantes, que les convierten en los mejores equipos del planeta. José Mourinho recortó la abismal diferencia que separaba a los dos equipos sobre el césped. Recuperada la autoestima madridista, pasó a apostar por mirar a los ojos del rival. De cerrojazos pasó a presión en campo rival. El Bernabéu lo saboreó.

Fue valiente Mourinho ante el planteamiento de Tito Vilanova, que estaba en el Bernabéu sin estar presente. Las bajas en defensa condicionaban al portugués. Con Pepe y Sergio Ramos, veloces, la línea defensiva puede estar adelantada y el equipo unido en la presión. La lentitud de Carvalho era correr riesgos. Si retrasaba la defensa el equipo sería demasiado largo y aparecerían los espacios. Ahí Messi se mueve como pez en el agua.

Carvalho lo sabía y saltó nervioso. Emergió la figura de Varane. Su primer clásico y jugó como si fuese él quien tuviese más experiencia en la zaga blanca. Con el Real Madrid 'mordiendo' desde el inicio, su aguante físico marcaría el duelo. Necesitaba compromiso y ayudas defensivas. Con ellas consiguió incomodar al Barcelona. La salida de balón azulgrana fue entorpecida.

En la primera jugada del partido Cristiano fue derribado por Piqué al borde del área. La cartulina amarilla condicionaba al central catalán. No lo notó y recuperó su mejor imagen. Le ocurrió lo mismo a Carvalho, que llegó tarde con Cesc. Dos defensas andaban con cuidado por el césped.

La ausencia de Iker Casillas, diez años después, y de Víctor Valdés, repartió el protagonismo que siempre recae en el duelo Messi y Cristiano a las porterías. Diego López debutaba. Pasaba de golpe del sufrimiento de una competencia mal entendida con Palop en el Sevilla a jugar un clásico con el equipo de su corazón. La vida le premiaba y en las porterías que suele defender Iker, el capitán dejó el ángel que siempre le acompaña. El travesaño repelió una falta lanzada a la perfección por Xavi.

Pinto había comenzado antes a trabajar. A los dos minutos sacó como pudo una falta centrada repleta de potencia de Cristiano. El Barcelona necesitaba a Xavi, Iniesta y Cesc en la salida. Los defensas no los encontraban. La presencia de Callejón aumentaba la presión. Essien casi encuentra el gol en un centro que se envenenó.

Pero sobra tanta calidad en el Barça que hasta incómodo con la presión cuando el balón caía en Messi pasaba algo. Comenzó luchando solo contra el mundo pero siempre encontró socios. Cesc chutó mal la primera y a un regalo de Carvalho buscó a Xavi que chutó a placer pero se topó con Varane en la línea de gol. Iniesta dejó su sello con un pase picado que Alba chutó cruzado.