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La comunidad gay celebra en DC


Fallo de la Corte Suprema redefine el concepto de matrimonio

Redacción, EFE | 6/26/2013, 7:52 p.m.
La comunidad gay celebra en DC
La Corte Suprema abrió la puerta para que los 30 estados que prohíben el matrimonio gay revisen sus leyes. | AP

El Tribunal Supremo de EE.UU. dio el miércoles 26 de junio un paso decisivo a favor del matrimonio homosexual que alentó a quienes confían en ver algún día una legalización a nivel nacional, con sendas decisiones que, por ahora, dejan el debate en manos de los estados.

El Supremo propinó un "golpe frontal" a la definición del matrimonio como la "unión entre un hombre y una mujer" contenida en la ley DOMA de 1996 y se mostró más "técnico" en una segunda decisión sobre la legalidad del matrimonio gay en California, según los expertos.

En un veredicto que "casi sugería que el Tribunal se sentía ofendido" por DOMA, los magistrados acusaron a la ley de "rebajar, degradar o humillar" a los homosexuales, "palabras que no aparecen a menudo en opiniones" del Supremo, indicó Suzanne Goldberg, profesora de Derecho de la Universidad de Columbia.

"Lo más llamativo de la opinión es la forma directa y clara en la que el Tribunal parece entender por qué DOMA es una violación tan atroz de la garantía de igualdad contemplada en la Constitución", señaló Goldberg en el blog oficial del Supremo.

Como contraste, agregó, el Supremo emitió una decisión "estrictamente doctrinal" sobre el caso de California, al evitar pronunciarse sobre el fondo y decidir únicamente que los defensores de la Proposición 8, que prohibió el matrimonio gay en el estado, no tenían base legal para apelar.

Aunque tenía un abanico de opciones, que podrían haber incluido la legalización del matrimonio homosexual en los 30 estados que lo prohíben expresamente, el Supremo fue cauto y abrió la puerta únicamente a su reanudación en California.

Su decisión deja el debate en manos de los estados, que deben decidir uno por uno si cambian sus políticas sobre el matrimonio homosexual y se suman a los doce estados donde esas uniones ya son legales.

"Puede llevar muchos años cambiar esas políticas estado por estado; sólo el Tribunal Supremo puede atajar ese proceso. Por ahora, los jueces no están dispuestos a ello", concluyó el columnista del Washington Post Dan Balz.

"Pero eso no significa que, en unos años, a medida que se presenten más retos ante estos jueces o un tribunal de composición diferente, no vaya a haber un cambio en la postura de la corte. Las luchas por los derechos casi nunca se resuelve en un solo golpe judicial", apuntó Balz.

Laurence H. Tribe, profesor de derecho constitucional en la Universidad de Harvard, coincidió en que las dos decisiones de hoy "dejan en manos del proceso político las cuestiones más polémicas sobre el matrimonio homosexual".

Las decisiones "posponen para otro momento, cuando haya avanzado más la ola generacional que está impulsando esta cuestión hacia una conclusión inevitable, el próximo encuentro del Tribunal con las cuestiones de igualdad de libertades y dignidad que se encuentran en el núcleo" del debate, escribió Tribe en el blog del Supremo.

El grupo de defensa de los derechos de los homosexuales Freedom To Marry admitió hoy que queda mucho trabajo que hacer en cada estado hasta que "quede claro para todos, incluido el Supremo, que es simplemente insostenible que Estados Unidos esté dividido".

"Nuestra estrategia siempre ha sido ganar un número considerable de estados y de apoyo público para que juntos creen el clima que permita al Supremo llevar al país a una resolución nacional", indicó el fundador de la organización, Evan Wolfson, al Wall Street Journal.

Para Wolfson, el rápido cambio de la opinión pública sobre el asunto es una garantía de que no habrá que esperar demasiado para que el Supremo vuelva a analizar el asunto. "Es cuestión de años, no décadas", aseguró.

Mientras, los oponentes del matrimonio homosexual seguirán defendiendo su causa en los tribunales estatales e impulsando más vetos en las Constituciones estatales, empezando por la de Indiana.

Los defensores de las bodas gais, por su parte, siguen regocijándose en "el drástico cambio en la forma en que el Supremo afronta los derechos de los homosexuales", en palabras de Goldberg.

"Esto era casi inimaginable hace sólo una generación, en 1986, cuando el Tribunal decidió que era 'jocoso' que una persona gay tuviera un derecho constitucional a la intimidad sexual en su apartamento", destacó.