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Reforma, senadores relatan historias personales


Votaron 68-32 a favor de una ley

Redacción, AP | 6/28/2013, 6 a.m.
Reforma, senadores relatan historias personales
El senador republicano por Arizona John McCain, a la izquierda, y el senador demócrata por Nueva York Charles Schumer, dos de las autores de la reforma migratoria del Senado, se estrechan la mano en el Capitolio en Washington el jueves 27 de junio de 2013 antes de la votación final de la iniciativa. | AP

n la conclusión del debate en el Senado sobre la inmigración, los senadores relataron sus propias historias y las de sus familias inmigrantes.

Las tertulias las encabezaron los ocho senadores —cuatro demócratas y cuatro republicanos— que pasaron horas y horas desde enero intentando sacar adelante un acuerdo a pesar de algún riesgo político. Tenían motivos para reflexionar: a diferencia de los grupos bipartidistas anteriores en el Senado, éste elaboró un proyecto que podría ayudar a resolver uno de los problemas políticos más complejos y de mayor alcance que enfrenta el país.

"Nos exaltamos, nos animamos los unos a los otros, y escribimos juntos un proyecto de ley", dijo el senador demócrata Dick Durbin acerca de las negociaciones.

La política de inmigración es, por definición, personal para la mayoría de los estadounidenses. A lo largo de la última jornada de debate, el jueves, los senadores dejaron en claro que ciertamente es personal para ellos.

Al líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, se le aguaron los ojos al recordar a su suegro, que nació en Rusia.

Los senadores demócratas Bob Menéndez y Durbin dedicaron sus votos a sus madres.

El senador republicano Jeff Flake recordó cuando trabajaba de niño con su familia, junto a inmigrantes sin permiso legal "que trabajaban más duro que nosotros en condiciones mucho más difíciles que las que nosotros superamos". El senador demócrata Chuck Schumer habló de sus abuelos y bisabuelos que huyeron de la persecución en Europa.

El republicano John McCain se refirió a varios informes de prensa que relatan las miles de personas cuyos cuerpos han sido encontrados en el sofocante desierto de Arizona, la evidencia de los riesgos que la gente corre al cruzar ilegalmente la frontera desde México.

"¿No nos atañe sacar de las sombras a 11 millones de personas?", dijo McCain en el Senado.

Más tarde el Senado estuvo de acuerdo en que la respuesta es afirmativa, al decidir por 68 votos a favor y 32 en contra enviar a la Cámara un proyecto de ley que le ofrece a la mayoría de esos inmigrantes un camino hacia la ciudadanía, y también establece una operación de estilo militar con 20.000 nuevos guardias, más de 1.100 kilómetros (700 millas) de vallas y un arsenal de tecnologías bélicas como aviones no tripulados y sensores de movimiento para hacer prácticamente impenetrable la frontera entre Estados Unidos y México.

La Cámara apoya plenamente la segunda parte, pero la mayoría republicana está mucho menos encantada con la creación de un nuevo camino hacia la ciudadanía para personas que, opinan, violan la ley por su propia presencia en Estados Unidos.

Durante meses, los legisladores relataron historias y escucharon los testimonios de inmigrantes sobre los horrores de la clandestinidad, el dolor de las familias separadas y su lucha para prosperar en Estados Unidos. Pero el jueves, en los momentos previos a la votación y a que los legisladores hagan planes para salir de la ciudad por el festivo del 4 de julio, los senadores hicieron una pausa para enfatizar que el proyecto para ellos también es personal.