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Quinceañera: el maquillaje es el toque final


Maritza Gueler/Especial para El Tiempo Latino | 3/8/2013, 11:57 a.m.
Quinceañera: el maquillaje es el toque final
EN ACCIÓN. La maquilladora Carolina Tovar le regala a las jóvenes un labial para que se retoquen en la fiesta. | Cort. C. Tovar

BELLA. Lista para la fiesta.

Cort. C. Tovar

BELLA. Lista para la fiesta.

Es el complemento perfecto del vestido y del peinado. Y no puede dejarse la decisión para último momento. Las maquilladoras profesionales generalmente hacen una cita previa, en algunos casos, entre cuatro y dos meses antes para hacer una prueba de colores, texturas y rasgos de la quinceañera o la novia.

“En una jovencita de 15 años quiero resaltar los labios y los ojos, porque son los que transmiten su alegría”, apuntó a El Tiempo Latino la maquilladora peruana Carolina Tovar el viernes 22 de febrero. “Y los colores son rosado suave con un moradito en la esquina para resaltar la mirada y darle un efecto tridimensional. Y en las mejillas, tiene que notarse la transición de niña a mujer”.

Tovar le regala a cada quinceañera un lápiz de labios para que se hagan los retoques necesarios durante la fiesta. Y en el paquete, vienen incluidas las pestañas postizas. Un detalle que sin exagerar, le da un marco particular a la mirada, apuntó.

La mayoría de las maquilladoras coinciden en que el delineador no puede faltar. En las quinceañeras, Tovar prefiere ponerlo sólo en la parte superior del ojo, para definirlo.

“Lo importante es focalizarse en el maquillaje y apropiarlo a la edad”, dijo el martes 26 a El Tiempo Latino Flaminia Garioni, maquilladora etíope que vive en Maryland y trabaja en un salón en Georgetown, en DC. Desde hace más de 10 años se especializa en novias y quinceañeras. “Fundamentalmente, el maquillaje no tiene que ser sobresaturado”, agregó.

Tres o seis meses antes de la fiesta, Garioni hace un ensayo de maquillaje con las novias. Con las quinceañeras, entre dos y cuatro meses. Y se toma un tiempo de 45 minutos para hacer su trabajo. “Primero, hay que hacer una prueba y discutir con los padres y con la quinceañera”, comentó.

Tanto Tovar como Garioni comenzaron en esta profesión desde muy jóvenes. Tovar, que vive en Germantown, Maryland, empezó como maquilladora borrando tatuajes y marcas de acné. Y su primer trabajo fue, gratis, con una quinceañera: su prima. Maquilló también a las 10 jovencitas que formaron parte del cortejo de damas. De allí empezaron a salir nuevos contactos. Actualmente trabaja por su cuenta, y también en asociación con la compañía Navarros Entertainment.

Por lo general, las maquilladoras llegan con una gran valija de maquillaje, listas para hacer los cambios necesarios, y preparadas para cualquier eventualidad. Uno de los problemas con los que generalmente se enfrentan en el caso de las quinceañeras es el acné o las manchas en la cara.

Garioni en su set de tiene todo y usa lo que sea más apropiado para cada clienta. “No hay un maquillaje estándar, depende de la personalidad de la novia”, afirmó. “A veces, agregar más maquillaje que lo normal puede ser mejor, y en otras no. Con las de 15, el maquillaje se basa en el color del vestido. Y se usa un poco más de maquillaje que el diario porque hay que tener en cuenta que se tienen que resaltar los rasgos para las fotos”.

Por persona, para novia o quinceañera, el trabajo puede costar entre $50 y $120. Para los hombres, la tarifa está alrededor de $25. Y cuando en el paquete se integran las damas de honor y las madrinas de la boda, las cifras suelen ser más convenientes. “Siempre trato de hacer un precio económico para que sea cómodo para la comunidad”, dijo la peruana, que llegó al área junto con su familia en 1991 y que en sus ratos libres canta con su banda de música latina.

Por lo general, tienen que utilizar técnicas especiales para que el maquillaje se mantenga “fresco” todo el día y que la homenajeada sólo tenga que recurrir a un toque de polvo y de lápiz labial.

Tovar y Garioni coinciden en que arreglar a una quinceañera es, de alguna manera, más divertido que maquillar a una novia, porque por lo general, las bodas generan más nerviosismo e intranquilidad.

“Es como jugar a las princesas”, afirmó Garioni. “Y a mí me encantan las princesas”.

Y en algunos casos, a los chambelanes también les dan una pincelada de color.