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Quinceañera: un toque de magia hizo maravillas


Maritza Gueler/Especial para El Tiempo Latino | 3/8/2013, 11:21 a.m.
Quinceañera: un toque de magia hizo maravillas
IMPONENTE. Giuliana Lentini se vistió para su fiesta de quince años con el color blanco tradicional en Uruguay, el país de origen de sus padres. | CORTESIA DUARTE IMAGE

El hada madrina llegó inesperadamente a la casa de Giuliana Lentini varios meses antes del 27 de julio, día en que la niña, hija única, cumplía sus 15 años. Un golpe de varita mágica fue convirtiendo todo en maravillas.

Meses antes, el papá de Giuliana se había quedado sin trabajo, el dinero era escaso, y sólo vivían con lo que ganaba Imelda Sorozabal, la mamá.

El plan era: comprarle el vestido que ella quisiera, y una torta de cumpleaños. Algo muy austero, pero un festejo al fin. Sin embargo, un día, su mejor amiga y con la que iba a la escuela desde jardín de infantes, le sugirió hacer la fiesta de los 15 juntas. Los padres de Giuliana, uruguayos residentes de Woodbridge, Virginia, se miraron asombrados y pensaron que sólo un milagro podría estar pasando por allí.

Por anticipado y compartido, el festejo de los 15 se hizo un 23 de junio en la base Fort Belvoir, en Fairfax County, Virginia. Cuando las dos madres fueron a ver el lugar, Imelda dijo: “¡No puede ser que tenga acceso a esta belleza!”. Y empezaron los preparativos.

Dividieron el salón en dos, y compartieron todos los gastos. En el medio pusieron una enorme mesa con la comida y dejaron lugar para la pista de baile. Los amigos eran los mismos. Muchos de ellos, de la Potomac Senior High School de Dumfries, Virginia, donde Giuliana cursa actualmente noveno grado.

Pero cuando empezaron a hacer cuentas, la angustia los invadió varias veces. “Mi esposa hace milagros”, dijo Gerando Lentini, el papá. Los precios de las telas para hacer los adornos y recuerdos eran inalcanzables, las flores, prohibitivas, y los vestidos de quinceañeras, demasiado caros para el presupuesto de la familia.

Sin embargo, todos empezaron a hacer sugerencias, a aportar ideas. Una argentina, Betty Faccio, decoradora de fiestas y amiga de la familia, contribuyó con su ingenio y su trabajo. El color dominante: el verde. El favorito de Giuliana.

La mamá de la quinceañera buscó en internet, y todo se escapaba de presupuesto. Fue a las tiendas de un dólar y empezó a mirar ofertas que pudieran adaptarse para hacer los recuerdos para los invitados. Encontró bufandas de gasa de diferentes colores, y las compró para hacer bolsitas con popurrí de hojas secas. Tenían olor a lavanda y adornos con retazos de galones de pasamanería. En ese mismo lugar compró máscaras y las arregló con plumas y brillos para usar de cotillón en el baile.

“Cuando el dinero y el tiempo faltan, hay que agudizar el ingenio”, dijo la madre.

Mientras Giuliana soñaba con un vestido verde, los precios subían de manera imposible para la familia. Hasta que un día, vio uno blanco, que es el tradicional en Uruguay para las quinceañeras. Justo estaba en liquidación.

Lo consiguieron a $250. Era su talle, el más pequeño del negocio. La madre no dudó. “¿Mamá, estás segura de que podrás pagarlo?”, preguntó Giuliana. Y la madre respondió: “es ahora o nunca”.

Dos amigas le regalaron la torta cubierta con orquídeas verdes de azúcar. Pensaban regalarlas a los invitados. Pero en el apuro del momento y los nervios, las flores fueron a parar a la basura sin que nadie se diera cuenta.