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La clave es innovar y emprender


Gabriel Sánchez Zinny para ETL | 11/15/2013, 11:51 a.m.
La clave es innovar y emprender
La maestra Vanessa García (atrás de rojo) posa con un grupo de alumno, en la población de Buenos Aires de Villafranca (Honduras). García es una de los muchos docentes en el país que se tienen que multiplicar por tres o seis para impartir clases en escuelas de aldeas remotas. | EFE

A esta altura todos conocemos los números. Cuando se trata de educación, los hispanos en USA están en problemas. Hay una clara y persistente brecha entre el desempeño de los alumnos blancos y latinos –las tasas de graduación de los blancos supera a la de los latinos por cerca del 12 por ciento. Casi el 15 por ciento de los latinos abandona sus estudios antes de completar el secundario. En los distritos más pobres, como el Distrito de Columbia, la brecha entre los blancos y latinos que se gradúan llega al 30 por ciento.

Un enfoque más amplio es crítico porque nuestra educación no es sólo una tragedia hispana. Una generación entera está saliendo de la escuela con menos herramientas y menos capacidad de encontrar un buen trabajo y ascender en la escala social y económica

El hecho de que esta brecha persista a pesar de una década de intensas reformas indica que quizás reformar no sea suficiente. Es necesario un abordaje más amplio, que tome en cuenta las necesidades en el desarrollo infantil temprano y que incluya políticas para la mitigación de la pobreza, así como un foco renovado en los estudiantes y las tecnologías que pueden ofrecerles nuevas oportunidades y habilidades.

Un enfoque más amplio es crítico porque nuestra educación no es sólo una tragedia hispana. Una generación entera está saliendo de la escuela con menos herramientas y menos capacidad de encontrar un buen trabajo y ascender en la escala social y económica. Como Ron Packard, fundador de K12 Inc, sostiene en su nuevo libro Education Transformation, “fracasar en la educación de un subsector de la población significa que a ese subsector se le denegarán las oportunidades presentadas por la economía dinámica del siglo XXI”.

Y esta falta de oportunidades tiene consecuencias profundas para la economía de todo el país. El capital humano es la base de la alta productividad, el emprendimiento y la innovación, y, en última instancia, del crecimiento económico sustentable.

Hay que devolver al estudiante al centro del sistema y reenfocar en mejorar el aprendizaje. Esto significa generar más sistemas de datos para saber en tiempo real qué funciona, extender el tiempo disponible para aprender, y permitir a los estudiantes y maestros experimentar y desarrollar métodos personalizados.

Según Eugenio Severin, emprendedor chileno y ex jefe de gabinete del Ministerio de Educación de su país, aquí es donde las tecnologías pueden jugar un rol en mejorar dramáticamente la calidad educativa. Fundador de la plataforma de entrenamiento docente Docente al Día, Severin argumento que los programas de educación combinada pueden tanto mejorar las habilidades tradicionales del maestro, como expandir el acceso a los recursos educativos a costos menores.

Un corolario a su argumento sobre la tecnología es la necesidad de ampliar el compromiso con la reforma a más sectores de la comunidad. El proceso político formal y las burocracias no pueden seguir siendo el único conducto para la insatisfacción con el sistema educativo, porque la innovación probablemente no venga de estos sectores. En su lugar, el cambio provendrá del involucramiento de más emprendedores, empresas e intereses filantrópicos, y de la participación de los padres hispanos.