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Proyecto: donar más pulmones


Son los órganos que más duran tras fallecer

El Tiempo Latino/Redacción, AP | 11/19/2013, 6 a.m.
Proyecto: donar más pulmones
En esta foto del 25 de octubre de 2013, Lisa Bowman en su casa de Union Grove, Carolina del Norte. Bowman, quien padece de una enfermedad pulmonar, está hace dos años en la lista para un trasplante de pulmón. | AP

Los dos pulmones están bajo un domo transparente, inflándose suavemente, mientras los médicos miden cuán bien funcionarían si se los implantan a un paciente que los necesita desesperadamente.

En una curiosidad poco conocida de la naturaleza, los pulmones no mueren de inmediato cuando uno fallece. El aire que contienen evita que mueran de inmediato, como sucede con los demás órganos.

Un experimento innovador tiene por fin usar ese tiempo adicional de vida, aproximadamente una hora, para impulsar los trasplantes al permitir la donación de personas que mueren repentinamente en casa en vez de un hospital.

"No hay suficientes pulmones (para trasplantar). Los estamos enterrando", dijo el Dr. Thomas Egan, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, quien lidera el proyecto. "Los pulmones no mueren de inmediato cuando usted fallece".

Es una nueva frontera para los trasplantes.

Pero en Estados Unidos los donantes de órganos inscritos no pueden donar si fallecen fuera de un hospital. Estados Unidos no cuenta con un sistema para recuperar los órganos con la suficiente rapidez. Esto puede ser un impacto adicional a los dolientes y un desperdicio de órganos potencialmente en buen estado que pudiera aliviar la escasez de órganos para trasplantar.

"El público no conoce lo difícil que es donar órganos porque suponen que si firman su tarjeta (de donante), cuando fallecen sus órganos se pueden trasplantar", dijo Arthur Caplan, experto en ética biológica del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York. "Sólo 2% o 3% de las personas mueren en circunstancias que les permiten donar sus órganos".

El nuevo estudio, que se realiza en la zona del Triángulo de Investigaciones de Carolina de Norte, trata de cambiar la situación, centrándose en los pulmones porque los estudios de Egan sugieren que son los órganos que más duran después del fallecimiento.

Cuando alguien sufre un infarto cardíaco los socorristas le practican reanimación cardiopulmonar. Si la licencia de conducción de la persona indica que es donante de órganos, la entidad local de recuperación de órganos contacta a la familia para solicitar permiso para participar en investigaciones.

Si eso se logra en un período de aproximadamente una hora después del fallecimiento, los socorristas siguen insuflando aire a los pulmones con el fin de preservarlos mientras se lleva el cadáver a una mesa de operaciones para extraerle los órganos.

En este caso los socorristas llevaron al laboratorio de Egan una nevera con los primeros pulmones donados como parte del experimento para el próximo paso crucial: determinar si los pulmones están saludables.

Dentro de la máquina, un ventilador llena lentamente los pulmones de aire. Varios puntos oscuros en la pleura no preocupan a Egan, son una señal de que la persona vivía en la ciudad, o quizás alguna vez fumó. Lo que cuenta es lo de adentro.

Egan infundió los pulmones con un líquido especial que fluye como si fuera sangre. Esta llamada perfusión ex vivo conserva los pulmones más tiempo e indica si están transfiriendo oxígeno debidamente o ayudan a identificar alguna enfermedad. Egan también examinó los pulmones por dentro con un broncoscopio en busca de anormalidades.

Estos pulmones no aprobaron los exámenes porque Egan encontró señales de alguna enfermedad. Pero el experimento mostró que es posible conseguir los órganos a tiempo para probar.

Los pulmones rechazados se trasplantan a personas dispuestas a arriesgarse, como parte del estudio, financiero por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

"Eso sería fabuloso, poder volver a respirar con normalidad", dijo Lisa Bowman, de 51 años y de Union Grove, Carolina del Norte.

Bowman está en la lista de espera desde hace dos años, después que una enfermedad genética poco común dañó sus pulmones hasta que, dice, era como "respirar por un agujero pequeño". Bowman espera que las investigaciones de Egan la ayuden a encontrar pulmones donados compatibles con más rapidez.

Algunos intentos anteriores en Estados Unidos por conseguir donaciones fuera de un hospital de otro órgano en gran demanda, los riñones, no funcionaron debido a problemas logísticos. Pero los especialistas en trasplantes observan este experimento con atención y dicen que si funciona podría allanar el camino para muchas más donaciones, no sólo de pulmones, sino también de otros órganos.