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Dos jóvenes son el orgullo de mamá


La salvadoreña Yennyfer Fernández organizó con esmero las fiestas de sus hijas Kimberley y Leslie. Con preparación y mucho amor todo fue un éxito

Maritza Gueler/Especial para El Tiempo Latino | 4/7/2014, 10:41 a.m.
Dos jóvenes son el orgullo de mamá
KIMBERLEY. Cambiaron dos veces el vestido hasta encontrar el estilo y tono que buscaban. | Aldo Castello

LESLIE. Entró al salón sobre un trono hecho por su papá.

Aldo Castello

LESLIE. Entró al salón sobre un trono hecho por su papá.

Sin experiencia, pero con la firme convicción de cumplir un sueño, dieciocho meses antes de que su hija mayor, Kimberley Vanessa, cumpliera los 15, Yennyfer Fernández empezó con los preparativos. Primero eligieron el vestido. Lo cambiaron dos veces porque no acertaban con el estilo y el tono que buscaban. Hasta que se decidieron por uno color salmón que combinaba perfectamente con las sandalias plateadas.

“En mi país, El Salvador, se festeja con un vestido rosado”, afirmó Fernández, que llegó desde La Paz hace 26 años y se instaló en el área de Maryland, primero en Germantown, y luego en Damascus. Vino escapando de la guerra y de la pobreza, esperando tener una vida mejor. Hoy, es dueña de su propia empresa de limpieza, Yennyfer’s House Cleaning.

Para su hija menor, Leslie Carolina, ya tenía más experiencia, y se siguieron casi los mismos pasos que en el festejo anterior: el vestido, el mismo lugar, el Damascus Rec. Center, en Maryland, y como era verano, el blanco y el bordó de las mesas que usaron en la celebración de Kimberley, lo cambiaron por una combinación de rosa y púrpura.

Luego contaron los invitados. Sumaban casi 300. Eligieron el coreógrafo, y un DJ con buenos equipos. Y terminaron llamando a Navarro’s Entertainment por recomendación de una amiga. Con él cerraron trato para la música, las fotos y el video.

Los recuerdos los hizo una amiga, la decoración de la mesa, el tío de Yennyfer, y así, entre conocidos y amigos se fue armando la fiesta de Kimberley. Fue un 5 de diciembre, dos días después de su cumpleaños, en una de esas memorables nevadas del invierno de 2010. Pero a pesar de la nieve, nadie faltó a la cita.

“Mi papi me cambió los zapatos, y me dio la muñeca”, recordó Kimberley.

“Mi mami, leyó la biblia, hizo la coronación, y explicó lo que significa pasar de niña a mujer. Ese día casi no lloré de emoción porque ya habíamos llorado los días anteriores pensando que por la nieve no iba a venir nadie y que todo el esfuerzo habría sido en vano”.

La jovencita bailó el vals con su padre, Juan Carlos Fernández, de San Miguel. Y tras el vals, llegaron el merengue, la bachata y el baile sorpresa para los invitados.

Para la primera fiesta gastaron menos de $16.000, y para la de Leslie, que fue el 10 de agosto de 2013, se fueron de las arcas familiares cerca de $21.000.

“No me importó el gasto”, afirmó la madre. “Estoy orgullosa de mis hijas y siento que se lo merecían. La mayor está becada en el ‘college’, la menor es ‘cheerleader’, y las dos son buenas estudiantes.

Eso me impulsó a hacer este esfuerzo porque son un ejemplo de juventud”. Hoy, Leslie cursa el décimo año de la Damascus High School, la misma escuela a la que fue su hermana.

En esta segunda fiesta la mamá advirtió que tenía que tomarse más tiempo para organizar todo.

Las hermanas no quisieron practicar el vals de apertura. Prefirieron que fuera espontáneo. A Leslie, después de la lectura de la Biblia, su mamá le cantó una canción sobre los 15 años. Y la niña entró al salón sentada en un trono construido por su papá.

“Desde que nació mi primera hija me dije que tenía que ahorrar para sus 15 años”, comentó Yennyfer. “A mí ni siquiera me dijeron feliz cumpleaños el día de mis 15”.