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De inmigrante a astro de los cócteles en DC


Pablo “J.P.” Cáceres es una eminencia en mixología, el arte de hacer cocteles y mezclar bebidas

Milagros Maléndez-Vela/ETL | 4/13/2014, 10:46 a.m.
De inmigrante a astro de los cócteles en DC
El boliviano J.P. Cáceres es un renombrado coctelero en el área de Washington, DC. | Alfredo Duarte Pereira para ETL

Washinhgton, DC.- Llegó a Washington DC a los 19 años con $200 en el bolsillo y habiendo avanzado la carrera de leyes en su natal Bolivia. Juan Pablo, “J.P.” Cáceres estaba decidido: quería cumplir sus sueños en el arte culinario.

J.P. Cáceres, astro de los cocteles

Hoy, trece años después, Cáceres, de 33 años, puede decir con seguridad que logró alcanzar sus sueños, pero en una rama distinta e inesperada: la mixología, como se define al arte de hacer cocteles.

Es uno de los mixólogos más famosos en el área metropolitana y reconocido en Estados Unidos. Ha recibido varios premios y formado su propia empresa de consultoría.

Además, es el presidente del capítulo de DC, del US Bartenders Guild (Sindicato de Cocteleros de Estados Unidos).

A la pasión por la preparación de cocteles le puso excelencia.

El tema migratorio amenaza la exitosa carrera que se forjó en Estados Unidos.

“Yo quería ser chef, pero en Bolivia no había una escuela de arte culinario y al igual que mi padre seguí la carrera de leyes. Sin embargo a los pocos años vine a este país con la ilusión de realizar mis

sueños”, expresó durante una entrevista con El Tiempo Latino

Unos meses después de su estadía en Estados Unidos empezó a trabajar en el restaurante Zaytinya, uno de los varios establecimientos del reconocido chef hispanounidense José Andrés. Pero no lo hizo en la cocina sino en la barra de licores.

Recibió una orden de deportación al divorciarse de su patrocinadora.

“Me inicié como ‘bar back’ y allí encontré mi pasión. Comencé a conocer de vinos, bebidas y comidas”, señaló. “Trabajé muy duro para aprender”, agregó.

Se capacitó y su esfuerzo dio resultados. Más tarde se convirtió en el gerente del bar de otro conocido restaurante de José Andrés, Oyamel, y a los 25 años fue gerente del establecimiento Chicha Lounge.

A lo largo de una década, Cáceres ha logrado ubicarse en la posición más alta de cocteleros del área, creando bebidas especiales en Sushiko, Againn y Tryst. Y ha creado la carta de bebidas de los restaurantes Del Campo y MXDC.

El 2010 fue un año que marcó su vida. Se graduó de la escuela de cocteleros BarSmart de Nueva York; el periódico The Washington Post lo nombró como uno de los cinco mejores jóvenes “mixólogos” del área metropolitana y la cadena NBC en NY lo ubicó en el segundo lugar de una lista de “bartenders” de todo el país.

Irónicamente ese mismo año, comenzaron sus problemas con su estatus migratorio. En octubre, días después que The Washington Post lo distinguió, recibió una carta de Inmigración en la que le dieron una fecha específica —febrero de 2011— para su “salida voluntaria”.

¿Qué había pasado?

Cáceres llegó a Estados Unidos en 2001 con una visa temporal que se venció a los seis meses, quedando indocumentado. Sin embargo, al casarse con una ciudadana en 2003 empezó un proceso para su tarjeta de residencia.

“Desde entonces recibí mi permiso de trabajo año a año”, contó.

Cáceres dijo que Inmigración había aprobado la residencia en 2005. Sólo faltaba esperar por los resultados de sus antecedentes penales. “Yo esperé y esperé y nunca llegaron”, dijo.

En 2007 la pareja decidió divorciarse. “Yo fui a Inmigración y les dije que mi esposa y yo estábamos en proceso de divorcio y pregunté qué debía hacer”, contó. Gran error, dijo su actual abogado.

“Debido a que ya no tenía patrocinadora dejaron de renovarme mi permiso de trabajo y enfrenté deportación. Yo no quise tirar todo por la borda y me quedé”, contó.

En diciembre de 2013, tras un incidente con un taxista fue detenido y salió a luz su caso migratorio por lo que pasó a custodia de la agencia de Inmigración y Aduana (ICE, por sus siglas en inglés).

Tras una intensa campaña y un artículo de The Washington Post, Cáceres fue puesto en libertad después de 26 días.

Recientemente, el martes 8 de abril, una juez de la corte de DC desestimó todos los cargos en su contra.

Ahora Cáceres tiene puestas sus esperanzas en una visa especial para quienes tienen una habilidad extraordinaria.