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Cosmos, última aventura de la leyenda Raúl


Delantero español llega al fútbol estadounidense para cerrar su laureada carrera

EFE | 12/10/2014, 9:06 a.m.
Cosmos, última aventura de la leyenda Raúl
El entrenador venezolano del New York Cosmos, Giovanni Sevarese (izq.), posa junto al jugador español Raúl González y el presidente del Cosmos, Seamus O'Brien en diciembre de 2014, durante la presentación de Raúl como jugador de ese club. | EFE

El Cosmos es la última parada en la larga y exitosa carrera de Raúl González, leyenda del fútbol tras 16 años que lo convirtieron en icono del Real Madrid, antes de extender su eterna relación con el gol en Alemania, donde dejó huella imborrable en el Schalke 04, y seguir brillando en Al-Sadd.

El último capítulo de la etapa como futbolista de Raúl arranca en el corazón de Manhattan. En un fútbol emergente, el norteamericano, que de momento gana protagonismo con la llegada de estrellas que viven el último capítulo de su vida deportiva: Frank Lampard, David Villa, Marcos Senna.

En Nueva York aterriza un mito del madridismo. Dieciséis años de máxima entrega por el Real Madrid para ser situado a la altura de don Alfredo Di Stéfano, el jugador más laureado hasta la irrupción de un devorador de récords como Cristiano Ronaldo, el nuevo espejo donde mirarse para 'La Fábrica' blanca tras el adiós prematuro de Raúl.

Corría un 29 de octubre de 1994 cuando Jorge Valdano hizo nacer la leyenda. Raúl debutaba en La Romareda ante el Real Zaragoza directamente como titular. Con 17 años, sin pasar por el filial. Su olfato goleador ya había batido récords en las categorías inferiores. En el ocaso de otro 7 mítico, Emilio Butragueño, comenzaba a brillar una nueva estrella.

Rápido se metió en el bolsillo a todo el madridismo hasta acabar siendo referente en el terreno de juego de todos los valores del club blanco: espíritu de sacrificio, entrega máxima, carácter ganador, amor a un escudo. Inscribió su nombre en la historia del fútbol español a ritmo de gol.

Admirador en su infancia de Hugo Sánchez, aprendió la capacidad de mando de un capitán de su amigo Fernando Hierro y el señorío de un futbolista del Real Madrid gracias a Fernando Redondo. Son referencias en el camino de Raúl, el hombre récord del fútbol español. Igual que Pep Guardiola, un rival al que siempre estudió y admiró.

Incrustado entre los grandes de la historia a base de garra y gol, Raúl es la muestra de superación de un futbolista que ha conseguido todo a base de esfuerzo y profesionalidad. Ese es el secreto de su éxito. Una persona familiar, alejado de las lujosas fiestas de futbolistas y cercano al estudio continuo del fútbol. Ejemplar en el campo, nunca expulsado por un colegiado, y con una sola lesión de gravedad en su carrera, la sufrida en esos clásicos en los que dejó imágenes inolvidables ante Barcelona cuando se rompió el menisco externo y parcialmente el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.

Suyos fueron todos los registros goleadores hasta que dos jugadores de otra época, Cristiano y Lionel Messi, le van superando en Liga de Campeones y Liga. Conquistó de blanco seis Ligas, cuatro Supercopas de España, tres Ligas de Campeones, dos Intercontinentales y una Supercopa de Europa. Un palmarés con tan solo dos lunares, la Copa del Rey y un título con la selección española, de la que se cayó justo en el momento que iniciaba su camino a la gloria.

Cuando se inician nuevos tiempos en el Real Madrid con la llegada del portugués José Mourinho fue él mismo quien decidió afrontar un nuevo reto en su carrera. Su hambre insaciable, las ganas de más, le empujaron a la aventura germana en un Schalke 04 donde su leyenda no empequeñeció. Ganó una Copa y Supercopa alemana pero sobre todo el respeto de toda una afición al "señor Raúl", convertido en embajador español del señorío hasta se retiró su dorsal, el 7.

Con todo conseguido, Raúl decidió dar un paso en la exigencia y acabar su carrera probando nuevas aventuras. Siempre acompañado de su familia numerosa comenzó en el fútbol asiático, en las filas del Al-Saad, donde no han faltado títulos de un valor menor, y ahora tras vivir el merecido homenaje del madridismo en el Santiago Bernabéu, decide acabar con una experiencia americana que siempre le sedujo. Es la última aventura de una leyenda del fútbol.