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Sueños de padre e hija hechos realidad


Una fiesta de 15 años muy especial en el río Potomac

Miguel Guilarte | 7/11/2014, 11:36 a.m.
Sueños de padre e hija hechos realidad
Dilma Reyes, Dilma Jacqueline Mejía Reyes y Víctor Mejía durante la celebración de los 15 años abordo del barco Nina's Dandy en el río Potomac, el domingo 25 de mayo de 2014. | Miguel Guilarte/ETL

Dilma Reyes y su hija Dilma Jacqueline Mejía Reyes durante la celebración de la fiesta de Quinceañera en el barco Nina's Dandy en el río Potomac, el domingo 25 de mayo de 2014.

Miguel Guilarte/ETL

Dilma Reyes y su hija Dilma Jacqueline Mejía Reyes durante la celebración de la fiesta de Quinceañera en el barco Nina's Dandy en el río Potomac, el domingo 25 de mayo de 2014.

La fiesta de Quinceañera de Dilma Jacqueline Mejía Reyes significó para su familia mucho más que la celebración de una tradición, su presentación en sociedad o su paso de niña a mujer.

Fue un tributo a la vida, un pretexto para el reencuentro de los seres queridos y un hecho histórico para la familia, especialmente por el cumplimiento del sueño de su padre Víctor Mejía, quien sufre de una delicada enfermedad.

“Me emocionó mucho la fiesta porque sé cuánto mi padre la planeó, la esperó y le pidió salud a Dios para estar conmigo este día”, dijo Dilma Jacqueline a El Tiempo Latino.

Impecablemente trajeada de rojo escarlata, la cumpleañera partió en limosina desde su residencia en Alexandria, apenas entrada la tarde del domingo 25 de mayo.

Su primer destino fue Capitol Hill en Washington, DC, para una sesión de fotografías acompañada de sus chambelanes. Luego se trasladaron hasta el Old Town de Alexandria para abordar el crucero Nina’s Dandy y comenzar una singular travesía por el Potomac, en compañía de sus cientos de invitados.

También usando el color rojo, como una manera de reforzar la confianza en sí mismos, el coraje y una actitud optimista ante la vida, Víctor Mejía y su esposa Dilma Reyes, recibieron a sus invitados antes de zarpar a navegar en un viaje que, dicen, les alimentó las ganas de vivir.

“Me gustó la idea de celebrar la fiesta en el Nina’s Dandy porque disfruto mucho cuando voy ahí a comer y pasear. Tener todo el barco disponible para mis amigos y mi familia fue espectacular”, dijo Jacqueline. “Fue algo inolvidable”, agregó la joven que ingresará al décimo grado de su escuela secundaria.

Luego de bailar el tradicional vals con su papá, Jacqueline compartió con sus invitados, muchos de los cuales vinieron de New Jersey y El Salvador.

“Es un día muy importante en la vida de nosotras las jóvenes latinas por lo que significa la fiesta de quinceañera en nuestra cultura”, expresó la joven que espera estudiar medicina forense.

“Fue muy emocionante darle esa gran alegría a mi papá”, dijo Jacqueline, quien nació en Estados Unidos pero que visita frecuentemente El Salvador y se siente también salvadoreña.

“Me encanta ser bicultural porque habiendo nacido en los Estados Unidos puedo también disfrutar de la cultura latina y específicamente de la salvadoreña”, dijo.

Fue desde San Miguel, El Salvador, desde donde partió hace muchos años Dilma Reyes, rumbo al Norte para junto a Víctor Mejía, de Intipucá, también en el oriente salvadoreño, traer al mundo hace quince años a Jacqueline.

“Creo que esa fiesta fue una celebración de la vida y para dar gracias a Dios por su infinita bondad”, dijo Dilma Reyes.

“Estamos muy contentos porque todo salió como lo planeamos, le gente que nos acompañó nos quiere mucho”, dijo.

“La alegría de Víctor fue el mejor regalo que Jacqueline recibió. Desde el día de esa fiesta él es otro, ha cambiado. Creemos que es un milagro en el que ha obrado la mano de Dios”, concluyó.

Mejía también agradeció a Dios por darle las fuerzas para ver a su hija crecer.

“Doy gracias a Dios por haberme permitido llegar a los 15 años de mi hija. Me sentí muy bien y en el aspecto anímico eso también me ha ayudado”, dijo Mejía.

“Ahora le pido que me de vida para ver a mi hija graduarse en la secundaria”, concluyó Mejía.

Por su parte, el empresario de Arlington, Manfredo Mejía, tío y padrino de la quinceañera afirmó:

“Para la familia es algo histórico porque Víctor ha luchado contra la enfermedad siempre con la ilusión de celebrarle los 15 años a su hija. Yo me siento muy orgulloso de él y sé que esto le da fuerzas para seguir adelante. Esperemos que Dios le de larga vida”.