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Felipe VI: El rey de la esperanza y el cambio


Su vinculación a lo hispanounidense

Alberto Avendaño/ETL | 7/17/2014, 9:52 p.m.
Felipe VI: El rey de la esperanza y el cambio
SALUDO REAL. Los reyes Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas la princesa Leonor y la infanta Sofía, en el balcón central del Palacio Real de Madrid tras la coronación el 19 de junio. | EFE

Una mañana del año 2009 el entonces dueño de The Washington Post, Donald E. Graham, me pidió que lo acompañara a la entrada del mítico edificio en la calle 15 de la capital estadounidense. Me habían invitado a participar en un desayuno privado con “Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias”. Pero nadie me había dicho que Mr. Graham me iba a poner a su lado para recibir a los herederos de la Corona española.

DISCURSO. Felipe VI habla durante su proclamación como rey ante las Cortes españolas el 19 de junio.

EFE

DISCURSO. Felipe VI habla durante su proclamación como rey ante las Cortes españolas el 19 de junio.

PADRE. Don Felipe con sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

EFE

PADRE. Don Felipe con sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

Poco después de las 8 am se estacionaba delante del edificio del Post una limusina negra. De ella salió el entonces embajador de España ante la Casa Blanca, Jorge Dezcallar, quien se dirigió hacia las escaleras donde esperaba Mr. Graham. Recuerdo que un sol frío nos bañaba el rostro mientras el embajador nos presentaba a los Príncipes quienes venían acompañados por un discreto despliegue de seguridad.

Mr. Graham y don Felipe entraron en el edificio y yo los seguí junto a doña Letizia y el resto de la comitiva. Durante el desayuno nos acompañó una representación del liderazgo editorial del periódico y un exprofesor del Príncipe durante sus años en la universidad de Georgetown.

Cuando el 19 de junio de 2014, el Príncipe fue proclamado Rey de España con el nombre de Felipe VI, se cumplían cinco años y tres meses de aquel desayuno en el Post. Y la retórica que cubrió la coronación del nuevo monarca se nutrió de conceptos que iban de lo personal a lo profesional. Entre ellos: cercanía, honradez, excelente formación académica, políglota, preparación para los asuntos de estado y visión internacional.

A raíz de mi experiencia, aquella mañana washingtoniana de 2009, debo añadir que el nuevo rey de España sabe explicarle su país —en un inglés fluído— a oídos anglos más dados al estereotipo y a la generalización que al detalle sofisticado y revelador de una realidad compleja. Soy testigo accidental de cómo don Felipe sabe ensartar un discurso transatlántico e iberoamericano sin perder de vista la realidad española en lo que a su promoción y proyección se refiere. Y me consta también su seducción por lo hispanounidense.

El escritor, político y diplomático español Javier Rupérez, quien fuera embajador de España ante la Casa Blanca del año 2000 al 2004, me comentaba al comienzo de este verano que en los ambientes políticos e institucionales estadounidenses la llegada de Felipe VI al trono de España había generado no sólo enormes expectativas, sino inmediatas muestras de afecto hacia el nuevo monarca. No en vano, dice Rupérez, para la Casa Real española Estados Unidos, y los hispanos de Estados Unidos, siempre han sido parte de la agenda. En su libro, “Memoria de Washington”, Rupérez escribe que el Príncipe de Asturias “por su educación… ha encontrado en su calendario una constante hispano-estadounidense”.

“A los pocos meses de llegar yo a Washington, en octubre de 2000 —cuenta Rupérez—, don Felipe visitó una vez más, como había hecho en años anteriores, Nuevo México, donde inauguró el impresionante Centro de Cultura Hispana, además de consagrar el comienzo de los trabajos de la cátedra Príncipe de Asturias (en la Universidad de Georgetown)”