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Santos, el político pragmático que busca la paz


Logra mantener la presidencia en segunda vuelta

El Tiempo Latino/Redacción, AP | 6/16/2014, 6:11 a.m.
Santos, el político pragmático que busca la paz
El presidente Juan Manuel Santos habla acompañado de su familia tras emitir su voto en Bogotá, Colombia, el domingo 15 de junio de 2014. Santos se proclamó el domingo vencedor en las elecciones presidenciales, según cifras oficiales. (AP foto/Javier Galeano) | AP

Como ministro de Defensa fue la mano derecha de Álvaro Uribe Vélez en su feroz campaña contra las guerrillas. Como presidente, sin embargo, Juan Manuel Santos inició negociaciones con los rebeldes. Elegido para conducir el destino de Colombia por otros cuatro años, Santos buscará continuar el proceso que podría poner fin a medio siglo de un sangriento conflicto armado que ha dejado millones de víctimas.

Pese a que nunca se había postulado a un cargo público hasta que buscó la presidencia, Santos ha sabido moverse en la política con la habilidad y el pulso de un cirujano, o con la astucia de un avezado jugador de póquer, que lo es. Y lejos de ser un títere del movimiento del expresidente Uribe, como muchos pronosticaron, ha plasmado una identidad propia caracterizada por el pragmatismo, los intentos de devolver la tierra a los campesinos despojados por los paramilitares o la guerrilla y reparar a las víctimas del conflicto colombiano.

No sólo negocia la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia desde hace casi dos años. Cinco días antes de la segunda vuelta electoral el gobierno anunció que inició la fase exploratoria para un diálogo de paz con el también rebelde Ejército de Liberación Nacional, la segunda guerrilla del país.

Apenas asumida su primera presidencia hizo las paces con su entonces par venezolano Hugo Chávez, que había roto relaciones con el gobierno de Uribe después de que éste lo acusara de dar refugio a los guerrilleros. También fumó la pipa de la paz con el presidente ecuatoriano Rafael Correa, otra figura mal vista por Uribe, tras un grave incidente generado por una incursión de soldados colombianos en territorio ecuatoriano para matar al jefe guerrillero colombiano Raúl Reyes.

Uribe lo acusó de traidor y lideró una campaña vía Twitter, donde señalaba las diferencias políticas entre ambos políticos.

Santos, miembro de una tradicional familia bogotana dueña durante más de 90 años del influyente diario El Tiempo y que incluye un tío abuelo presidente y un primo vicepresidente, llegó a la Casa de Nariño, como se llama la sede del gobierno, de la mano de Uribe (2002-2010).

Uribe libró una guerra frontal con las guerrillas y firmó un acuerdo de desmovilización con los paramilitares, con quienes muchos lo asocian, a pesar de que él niega cualquier vínculo y nunca ha sido procesado formalmente.

Fue ministro de Defensa de Uribe entre 2006 y 2009, período en el que asestaron duros golpes a las FARC.

Cuando la Corte Constitucional impidió la postulación de Uribe a un tercer mandato, su camino hacia la presidencia quedó despejado. La alcanzó en buena medida por la popularidad de Uribe, que era superior a 70% hacia el final de su gobierno.

Pero pronto comenzó a labrar su propio rumbo.

Bajo su gobierno fueron muertos por la fuerza pública los dos más importantes integrantes de las FARC: Alfonso Cano y Víctor Julio Suárez, alias "el Mono Jojoy", máximo comandante y jefe militar de esa organización ilegal, respectivamente.

A diferencia de Uribe, Santos pensó que la vía militar no reportaría la paz e inició diálogos con las FARC en 2012 primero en Oslo y después en La Habana, que marcaron la ruptura definitiva con Uribe.