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Dramático juicio por acoso sexual a general de EE.UU.


El Tiempo Latino/Redacción-AP | 3/7/2014, 11:40 p.m.
Dramático juicio por acoso sexual a general de EE.UU.
El brigadier general Jeffrey Sinclair abandona la corte el martes, 4 de marzo del 2014 en Fort Bragg, Carolina del Norte. (Foto AP/The Fayetteville Observer, James Robinson | AP

FORT BRAGG, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — Al borde de las lágrimas, la capitana cuyas denuncias de acoso sexual llevaron a juicio a un general del ejército de Estados Unidos declaró el viernes que ambos tuvieron muchos encuentros y que ella creía que la esposa del general estaba al tanto de la relación.

Ante el pedido del fiscal de que identificara al abusador, sus ojos se volvieron rápidamente hacia el general de brigada Jeffrey A. Sinclair, en la mesa de los acusados. Señaló al hombre con quien reconoció haber violado el código militar al mantener con él una relación de tres años.

El juicio comienza en momentos que el Pentágono está sometido a una investigación redoblada ante nuevas revelaciones de violación e inconducta sexual en las filas militares. Se cree que Sinclair, de 51 años, es el oficial de mayor graduación en ir a juicio en un tribunal militar por abuso sexual en Estados Unidos.

The Associated Press generalmente no identifica a las personas que denuncian haber sufrido abuso sexual.

En su alegato inicial, el fiscal, teniente coronel Robert Stelle, dijo que Sinclair usó su autoridad para intimidar y obligar a una oficial casi 20 años menor que él a mantener relaciones sexuales y amenazó con matarla a ella y su familia si lo delataba.

En dos ocasiones, dijo el fiscal, puso fin a discusiones entre ambos desabrochando sus pantalones y forzándola a practicarle sexo oral.

El ex subcomandante de la 82 brigada aerotransportada podría ser condenado a prisión perpetua de hallárselo culpable de los asaltos sexuales.

Sus defensores lo presentan como víctima de un mando militar sometido a fuertes presiones políticas para hacer de él un chivo expiatorio a pesar de la debilidad de las pruebas y de que su acusadora es conocida por mentir.

La abogada defensora Ellen C. Brotman inició su alegato leyéndole al jurado —integrado por cinco mayores generales— pasajes del diario íntimo de la mujer correspondientes a la época de su relación. Si bien se le acusa de amenazas a la vida de ella y sus seres queridos, su amante escribe que lo deseaba y solo tenía que él amara a su esposa.

"'Estoy tan enamorada de él''', leyó Brotman. "'Sé que lo amo increíblemente... Lo amo casi incondicionalmente'''.

La relación comenzó en Irak en 2009. Él era su superior directo, un paracaidista venerado por su valor ante el fuego enemigo. Ella era una joven oficial de inteligencia y lingüista árabe que lo acompañaba a sus reuniones con líderes iraquíes.

Sinclair se declaró culpable el jueves de tres cargos que le podrían valer 15 años de prisión. Fue una confesión asombrosa, que sin duda pondrá fin a la carrera militar de un hombre antes considerado un astro en ascenso en el pequeño grupo de comandantes de tropa de combate de la mayor confianza.

Sinclair aún debe responder a otros cinco cargos derivados de las denuncias de una capitana casi 20 años menor que él, quien asegura que el general la obligó en dos ocasiones a practicarle sexo oral, pero al declararse culpable de los cargos menores, los abogados creen que mejorarán su situación procesal al limitar parte de los detalles salaces que los fiscales podrán presentar al jurado. Corresponde al juez decidir si impondrá límites a la evidencia.

Preguntado el jueves por el juez, coronel Jammes Pohl, si comprendía claramente las consecuencias de sus confesiones, el veterano condecorado de cinco misiones de combate respondió con voz clara e impasible, "sí, señor".

Pohl aceptó la declaración de Sinclair luego de casi tres horas de preguntas, muchas de ellas íntimas, acerca de los amoríos del general con cuatro mujeres: tres militares y una civil. Sinclair es hombre casado y con hijos.

Sinclair se volvió reiteradamente a su abogado antes de responder, por lo cual el juez le advirtió: "Es importante que me diga la verdad tal como la recuerda".

"De mí solo escuchará la verdad", respondió el general.

El general se declaró culpable de relaciones impropias con dos oficialas del ejército y de cometer adulterio con la capitana que fue su amante por varios años. El adulterio es un delito en las fuerzas armadas.