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Joven madre salvadoreña espera un regalo de vida


En Maryland, Yanci De La O, de 26 años necesita un trasplante de riñón. Tenía una posibilidad, pero ésta se frustró a último minuto

Milagros Meléndez-Vela | 5/16/2014, 7 p.m.
Joven madre salvadoreña espera un regalo de vida
INCERTIDUMBRE. Yanci De La O, de 25 años, recibe desde hace cinco años tratamiento de diálisis. Su esperanza de vida está en un trasplante de riñón. | Alfredo Duarte Pereira para ETL

Gaithersburg, MD.- Yanci De La O se arriesgó en 2007 a la peligrosa travesía desde su natal El Salvador hasta Estados Unidos para reencontrarse con su madre cuando tenía 17 años. Y pensó que había superado el evento más duro de su vida. Sin embargo, dos años después la joven de Usulután, se enfrentó al reto de vida y muerte más grande que haya vivido y que no se despega de ella: la deficiencia renal crónica.

La vida se le va día a día. “Siento que me voy apagando cada día”, dijo la joven salvadoreña, de 25 años, quien tiene una niña de 4 años. Precisamente, De La O fue diagnosticada con deficiencia renal crónica en 2009, durante su chequeo de embarazo. “No lo podía creer. Desde entonces mi vida dio un giro”, expresó el lunes 12 a El Tiempo Latino.

El diagnóstico en agosto de 2009 sorprendió a toda la familia y cambió radicalmente la vida de la joven, quien reside en Maryland.

Ese año, ella y su pareja habían decidido tener familia y cuando salió embarazada fue a realizarse el chequeo regular.

“Me hicieron todos los análisis y a los dos días me llamaron diciendo que tenía que ir urgente al hospital. Me dijeron que mis riñones no estaban funcionando; y ese mismo día me hospitalizaron”, dijo De La O, quien tiene 25 años.

Desde ese momento la vida dio un giro para la inmigrante que estaba estudiando secundaria y trabajando a la vez.

Los médicos encontraron un riñón más pequeño que el otro. Ambos estaban funcionando en un 30 por ciento, por lo que la diálisis era el tratamiento inmediato que De La O debía seguir.

El embarazo era una amenaza para su salud, pero pese al peligro y a las recomendaciones de los médicos, De La O insistió en continuarlo. Por ello en menos de siete días del diagnóstico, empezó con su tratamiento de diálisis seis veces a la semana. “Era terrible y agotador. Desde entonces nunca más pude ser la misma, no podía trabajar, ni estudiar”, expresó la joven mamá, que dio a luz a una niña a las 34 semanas de gestación, en lugar de las 40 regulares.

Luego de tener a su bebé, las sesiones de diálisis disminuyeron a tres días por semana.

Por cinco años su vida ha estado concentrada en las visitas al hospital y a las largas horas del día sentada al lado de la máquina de diálisis que le purifica la sangre.

Sin seguro médico, y sin un estatus migratorio, la opción de un trasplante de riñón ni siquiera era una posibilidad. Hasta que un grupo de profesionales ecuatorianos, contactados por el doctor Carlos Solís y su esposa Lourdes, decidieron ayudar en el caso. El empresario Nazre Adum ha sido clave, dijo Solís.

Desde inicios del año gestionaron un seguro médico, también una visa humanitaria y el ingreso a un hospital para que se haga el trasplante.

Tras varias luchas, gestiones y solidaridad humana, el martes 20 de mayo, De La O iba a someterse a un trasplante de riñón. Su hermano sería quien le iba a donar el órgano. Si embargo, al cierre de esta edición, por una decisión de último minuto, la joven se quedó sin donante. “Ella está destrozada, pero la seguiremos apoyando”, dijo Solís. Su madre quiere donar su riñón, pero no es compatible.

Sin embargo, al cierre de esta edición, la operación se canceló. “Al parecer mi hermano se arrepintió por alguna razón”, expresó con tristeza.