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Un recorrido por la ruta cafetera


Turistas forman parte del paisaje del café de Colombia, que busca que el sector siga creciendo

El Tiempo Latino/Redacción | 5/30/2014, 11:49 a.m.
Un recorrido por la ruta cafetera
CAFÉ. La vida en las plantaciones de café en Colombia es una propuesta turística para promover ese sector. | EFE

En lo alto de las montañas del departamento colombiano de Antioquia se alza imponente una finca aromatizada por los olores del campo que luce como en tiempos coloniales, engalanada por sus aires de gran hacienda y adornada con colores cálidos y alegres, en donde el café es más que una bebida, es una experiencia que acerca a los turistas a la esencia de este grano.

En el municipio de Fredonia, 58 kilómetros al suroeste de Medellín, a 1.800 metros de altura, se encuentra La Sierra, una de las 19 fincas abiertas a los turistas con el objetivo de que conozcan la producción del café y vivan directamente lo que es estar detrás de la siembra y recolección de este producto.

Es un paraíso a tan solo dos horas de Medellín. El camino es angosto, a ambos lados hay casas en las que se asoman rostros juveniles de los que aflora una sonrisa, se escuchan los cuchicheos: “alguien viene para La Sierra”.

Al llegar a la finca los visitantes toman el desayuno con la compañía silenciosa de las enormes montañas de donde, según el administrador de la propiedad, Gustavo Palacio “se dice que salió el logotipo de la compañía colombiana Juan Valdés, símbolo del café colombiano en el mundo”.

Tras la comilona que incluye huevos, panes de queso, café y las infaltables arepas, se emprende el recorrido a caballo por entre los cerros, siguiendo un camino empedrado desde el que se divisa a los recolectores que trabajan, al ritmo de las canciones para que la jornada sea más placentera.

El trabajo para los recolectores depende del tiempo de cosecha y de la abundancia, y su sueldo es proporcional a lo que recojan. “Si son 100 kilos su ganancia puede ser de 40.000 pesos ($20), de los cuales tiene que apartar 10.000 ($5) para las tres comidas del día”, explica Palacio.

A lo largo del recorrido se hacen escalas en las diferentes estaciones o pasos de producción, primero por el germinador, en donde crecen las semillas y nacen las chapolas (plantas del café), luego por el lugar donde se trasplanta el cafetal en bolsas negras hasta su crecimiento y, finalmente, por la plantación en terreno.

Luego de observar el paso a paso de la producción, el turista puede tomar el café recién salido de la tostadora, un artefacto rudimentario que pita como una tetera, al ritmo del crujido del café que revienta en su interior.

De las tazas salen todo el misticismo y los secretos de preparación de estos colonizadores de la montaña, que lograron adentrarse entre la maleza desde el siglo XVIII para traer a las mesas lo que esperan sea “el mejor café del mundo”.

“Ese es el reto que nos hemos propuesto, la convicción que tenemos”, aseguró el Gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, durante la entrega del premio a la mejor taza de café del departamento.

Las autoridades pretenden complementar esta actividad con el turismo y otros proyectos paralelos, con inversiones cercanas a los $4,5 millones anuales, según el secretario de Productividad y Competitividad de la Gobernación de Antioquia, Jaime Velilla.

Según Velilla, este proyecto pretende “posicionar el café en el mundo y generar riqueza económica y social a las familias cafeteras”, un objetivo que ha atraído la atención de empresarios extranjeros.