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Nuestro trabajo es nuestro orgullo


Defensa de una elección

Ricardo y Soledad Cortez | 11/2/2014, 12:01 a.m.
Nuestro trabajo es nuestro orgullo
Ricardo y Soledad Cortez, asociados de Herbalife | ETL

Nos dijeron que un gran millonario corredor de bolsa en Wall Street había empezado una campaña para desprestigiar a la compañía con la que estamos asociados. Ese señor dijo que nos estaban explotando y apostó mucho dinero a que la compañía se iría a la bancarrota en poco tiempo. Luego empezó una campaña para hacer lo que nosotros consideramos un insulto y una amenaza a nuestro trabajo.

Nuestra compañía se llama Herbalife. Y a primeros de septiembre de 2014 vinimos a Washington, DC, para hablar con nuestros representantes políticos —en compañía de otros asociados— para que en el Congreso se oyera nuestra voz y nuestras historias de vida y de éxito.

Lo que sigue meas abajo es nuestro testimonio, como se lo contamos a los representantes políticos y como lo sentimos.

Ricardo

Empecé probando Herbalife en 1994 porque quería buscar una oportunidad de sentirme mejor. Era muy joven, tenía 19 años. Mi primo me recomendó los productos. Yo, profesionalmente, antes de dedicarme a Herbalife, tuve una compañía de limpiar alfombras en el área de la Bahía, en San Francisco, California. También trabajé de cajero. Además estudiaba en el college. Al ver a mi primo bajar de peso me me animé a probar porque quería sentirme mejor y ganar energía. Además, encontré una oportunidad profesional.

Al ver mis resultados, los amigos y la familia me preguntaron y me gané $420 los primeros diez días… Lo vi como una oportnidad para mejorar en todos los sentidos. Cuando fui a un seminario y vi a tanta gente con resultados me di cuenta de que entrar en Herbalife iba a ser una carrera para mi. Fue una gran decisión para mi vida.

Soledad

Nos conocimos en México, en Michoacán, y nos casamos en dos semanas. Vine a vivir acá, pero yo no estaba contenta. Y le dije a Ricardo que se olvidara de Herbalife porque a mi no me gustaba andar rogando. Pero llegó un punto en que si seguía con mi negativa iba a poner nuestra relación en peligro. Así que decidí darle una oportunidad al negocio y al ver que económicamente funcionaba, empezamos el negocio juntos.

Lo más importante para mi fue que comprobé que no había otra actividad que nos permitiera cuidar de mis hijos, con responsabilidad. Mi hijo hoy tiene 11 años y lo hemos podido tener en una escuela privada. Herbalife nos ha dado esa oportunidad.

Yo le digo a ese señor que quiere destruir la compañía que tal vez $2,000 no es nada para él, pero para muchos de nosostros nos cambia la vida… Mi hija fue diagnosticada con autismos y gracias a Herbalife le hemos podido pagar un tratamiento y le pido a Dios mucho por esta compañía. Yo trabajo en el horario de mis hijos. Distribuyo productos con las madres de la escuela de mis hijos y ellos nos acompañan. Es una escuela privada y la mayoría de niños tienen a sus papás doctores, ingenieros... Un día mi hijo dijo en la escuela que él estaba muy orgulloso de su mamá porque su mamá es “una estrella de Herbalife”. Esta compañía es nuestro orgullo.

El matrimonio Cortez trabaja como asociado de Herbalife.