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Lidia Soto-Harmon es Girl Scout de corazón


Es CEO del Girl Scout Council of the Nation’s Capital

Alberto Avendaño-ETL | 11/11/2014, 5:02 p.m.
Lidia Soto-Harmon es Girl Scout de corazón
Lidia Soto-Harmon, la CEO del Girl Scout Council of the Nation’s Capital. | Alfredo Duarte Pereira para ETL

Las palabras de Soto-Harmon son pasión, no discurso. Porque para ella “servir es liderazgo”.

Soto-Harmon estudió literatura española y ciencias políticas en Drew University y tiene un Master en administración pública de la George Mason University.

Su vida profesional ha estado vinculada a la política desde el servicio a la mujer. En 1998 el presidente Bill Clinton la nombró “Deputy Director of the President’s Interagency Council on Women”, una agencia cuya presidenta de honor era la primera dama Hillary Rodham Clinton.

Antes, cuando trabajaba para la fundación Fannie Mae desarrolló la primera estrategia nacional dirigida hacia los inmigrantes —en nueve idiomas diferentes— para educar a la comunidad en el proceso de compra de la vivienda en este país.

Ella cree en los sueños como parte consustancial de la realidad práctica y tangible. En su oficina de la avenida Connecticut en Washington, DC, se rodea de fotos que congelan en el tiempo sesiones de trabajo con Hillary Clinton o Michelle Obama. Y junto a ellas destacan dos figuras en madera: Don Quijote de La Mancha y su fiel escudero Sancho Panza.

“Pienso en Don Quijote [Y hace un inciso para recitar párrafos de memoria salidos de la boca del hidalgo de La Mancha]... lo que esa figura significa para mí es tener un sueño y pensar que sí se puede mejorar el mundo”, explica y añade, con énfasis, sonrisa en ristre: “Y debemos siempre saber que aunque los que te rodean te digan que no es posible, tú tienes una voz interior que te dice que sí es posible y debes seguir adelante”.

Y una organización como Girl Scout, ¿cómo puede ayudar a una joven latina en ese camino?

“Somos una organización fuerte en la comunidad y disponemos de ayuda financiera que es lo que, a veces, impide a algunas niñas ser miembros de la organización”, dice y cuenta que “la semana pasada” la visitó una mamá acompañada de su hija Sofía. Esa visita fue para Soto-Harmon la comprobación emocional y humana de cómo cambia vidas la organización que dirige en la región de DC.

“La mamá, con lágrimas en los ojos, me contó que Sofía llegó a este país con 9 años y que tiene una discapacidad porque le cuesta la lectura y la mamá se preguntaba qué podía hacer con su hija. No sabía cómo integrarla... Nosotros la integramos. Le dimos una beca para asistir a nuestro Camp CEO donde traemos a mujeres de negocios a que hablen a las niñas... Sofía, después del Camp, escribió un ensayo que fue publicado en un libro. Así que esta niña ha cambiado a los 14 años. La mamá me dijo que la Girl Scout le había cambiado la vida a su hija porque ha sacado algo que ella no sabía que ella llevaba dentro: ese sentimiento de liderazgo que ahora ha podido surgir, al haber sido nutrida por gente que la admiraba por lo que era —una niña llena de posibilidades”.

Soto-Harmon, quien confiesa necesitar un GPS para orientarse cada día en la capital de la nación, es capaz de organizar viajes de vida a miles de jovencitas “llenas de posibilidades” porque, dice, cada día “es diferente y emocionante” y llega lleno de oportunidades para ayudar a los demás.