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La base Aeronaval de Patuxent River, bandera hispana


Orgullo militar en Maryland

Por Desiré Vidal-especial para El Tiempo Latino | 11/30/2014, 8:29 p.m.
La base Aeronaval de Patuxent River, bandera hispana
El sargento mayor Leticia Litchfield y el capitán de corbeta Branton M. Joaquin en la Estación Aeronaval de Patuxent River en la desembocadura del río Patuxent, Maryland, a unas 65 millas de la capital de los Estados Unidos | Cort. Desiré Vidal

Cuando te aproximas desde Washington D.C. por la carretera Maryland 5 Sur hacia Lexington Park, atravesando municipios con nombres tan evocadores como California o Hollywood, es difícil imaginar que a poca distancia se encuentran los más de 26 kilómetros cuadrados de terreno que ocupa la base Aeronaval de Patuxent River en la desembocadura del río Patuxent, a unas 65 millas de la capital de los Estados Unidos.

El suboficial de primera David Delgado, en el hangar del escuadrón de pruebas y evaluación de helicópteros en la Estación Aeronaval de Patuxent River, en Maryland.

Cort. Desiré Vidal

El suboficial de primera David Delgado, en el hangar del escuadrón de pruebas y evaluación de helicópteros en la Estación Aeronaval de Patuxent River, en Maryland.

Senior Chief Francisco J. Pérez administrativo en el edificio de mando de NAVAIR en la Estación Aeronaval de Patuxent River

Cort. Desiré Vidal

Senior Chief Francisco J. Pérez administrativo en el edificio de mando de NAVAIR en la Estación Aeronaval de Patuxent River

Foto aérea de NAS Patuxent River

Cort. US Navy

Foto aérea de NAS Patuxent River

Más de 15.500 hispanos (el 4,5% del total de la población de Southern Maryland) estaban censados en 2013 en esta región comprendida por los condados de Calvert, St. Mary´s y Charles. La comunidad hispana de esta zona de Maryland creció en los últimos ocho años en un 54%.

La estación aeronaval de Pax River, como coloquialmente se conoce a la base, celebraba recientemente su 70 aniversario ya que nació en 1943 como un centro de pruebas de vuelo. Desde los años 90 acoge además los cuarteles de la Naval Air Systems Command (NAVAIR) y la Naval Air Warfare Center Aircraft Division (NAWCAD). En la actualidad su misión principal es ser sede de la escuela de pilotos de pruebas de la marina y centro de pruebas, evaluación y sistemas de adquisición de ingeniería aeronaval. Su desarrollo y consolidación la ha convertido en la mayor entidad empleadora en el Sur de Maryland proporcionando trabajo a unas 26.000 personas, civiles y militares, de las que algo más del seis por ciento son personal hispano.

El Tiempo Latino ha querido acercarse a la comunidad hispana de Patuxent, a través de la historia de estos militares.

Suboficial de primera David Delgado

De sus 29 años, David Delgado, lleva nueve y medio de servicio en la Navy. Actualmente es suboficial de primera, encargado de supervisar a los contratistas que reparan los helicópteros. Para él trabajar con aeronaves es “lo que más me gusta y gracias a Dios -dice- es lo que me permite ganarme la vida”. Sus padres emigraron desde México a USA en 1979 y se instalaron en Texas, donde los criaron a él y a su hermano. “Mi padre trabajaba de jardinero -recuerda David- y mi madre en una compañía de limpieza. Están muy orgullosos de mí, de que esté en el Ejército. Me admiran a pesar de que a veces se nos hace difícil por la distancia. Nos vemos dos veces al año y cuando estoy allí (en Texas) el tiempo pasa volando”

A pesar de su juventud, Delgado cuenta ya con una larga experiencia en la Navy y sabe lo que es estar largos periodos de tiempo alejado de su familia.

“He estado fuera en cuatro ocasiones: durante 7 meses en el portaaviones Abraham Lincoln y otras tres veces en Bahrein (Golfo Pérsico)”, explica Delgado. Su semblante serio se suaviza cuando menciona a su mujer, Zuli Delgado, “Ella me apoya a pesar de que me muevo mucho. Cada tres años cambiamos de destino, pero ella está contenta, estudia…”

Para Delgado, estar en la Navy no ha sido algo fortuito: “Siempre quise entrar en el Ejército. Tras terminar High School empecé la universidad y compaginaba los estudios con trabajos parciales pero sabía que eso no era lo que yo quería hacer para vivir, así que un par de años después decidí alistarme y eso me permitió viajar, conocer mundo, a pesar de que mis padres no estaban muy de acuerdo al principio ya que soy el primero de la familia que se alista”. Trabajar en el Ejército también le ha dado al suboficial de primera Delgado la oportunidad de relacionarse con personas procedentes de todo el mundo. “Para mí somos todos iguales”, remarca. “Yo no he encontrado ninguna barrera en mi carrera. A los jóvenes les diría que no tengan miedo de hacer lo que quieran en la vida y sobre todo que no dejen pasar las oportunidades ni dejen de alcanzar sus metas”