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El rey flamenco de Washington

El guitarrista español Torcuato Zamora lleva 52 años llenando el área metropolitana de arte
MÚSICA. La esquina donde enseña Torcuato a sus alumnos.

MÚSICA. La esquina donde enseña Torcuato a sus alumnos.

Torcuato Zamora: Memoria de Washington, DC

Entrar en la casa de Torcuato Zamora Herrada, en Silver Spring, Maryland, es sumergirse en los colores, ritmos y formas de España. Los cuadros de amigos pintores, los carteles de sus conciertos en todo el mundo, las fotografías personales, íntimas y casi siempre relacionadas con el arte del flamenco o la expresión artística española. Hay bailaoras, banderas de España y de Andalucía, fotografías con embajadores y artistas. Pero también mucho lucerío de colores y olé. Y cerámicas con frases irrepetibles y un tablao flamenco y un rincón donde Torcuato practica o enseña el arte de la guitarra a sus alumnos.

“Esta casa es el museo de España en Washington”, me dijo una tarde reciente mientras grabábamos un video para El Tiempo Latino que captura el espíritu de esta casa que Torcuato reconstruyó con sus propias manos hace más de 50 años.

“Aquí tengo un mural que me pintó Francisco Castillo y los recuerdos de toda una vida”, contó. “Aquí crecieron mis hijos. Esta es la casa en la que recibo a mis amigos con la comida que yo preparo hasta para más de 100 invitados que vienen a disfrutar del flamenco, de la música y de un poco del corazón español”.

Así de abarrotada, como su casa, es el alma de Torcuato Zamora. Un guitarrista que nace en Almería, España, en 1935 y vive las penurias de la postguerra civil. El hambre y la tristeza llevó al suicidio a su hermana Matilde justo antes de que Torcuato consiguiera “despegar” en la vida.

En su libro “El Cortijo —Memorias de un guitarrista español en los Estados Unidos” Torcuato rinde homenaje al matrimonio francés Claude Robert y Francine Caillard a quienes considera sus “segundos padres”.

“Ellos me sacaron de la España dura y sin oportunidades de los años 50 y me llevaron a Luxemburgo donde empecé a dar conciertos y a enseñar la guitarra clásica y el flamenco”, dijo.

En Luxemburgo se enamora de una estadounidense que se lleva a Torcuato a Texas. El principio del matrimonio fue complicado por razones de caracter y culturales, según explica el artista. Y después de intentar “escaparse” de vuelta a España, las procelosas aguas del matrimonio se calmaron y en 1963 nacía su hija Lisa en el hospital Sibley de Washington. “Ahí nacieron también Torcuatico y María Cristina”, dijo.

“En mi tierra estaba acostumbrado a luchar por la vida”, explicó para poner en perspectiva su trayectoria de reinvención en el área de Washington. Un día salió con su guitarra a buscar trabajo en DC y lo encontró en El Bodegón, un restaurante español que estaba en la calle 17 y la R. Le dijeron que tenía que tocar acompañando a una bailarina. “Jamás había tocado para baile. Mi repertorio era de concierto y yo no sabía los cambios y cortes que dan los bailarines”, explicó. Pero salió adelante y conoció a Adelina Callahan, hija de Manuel y Adelina Pena, un matrimonio gallego que fueron pioneros en el rubro de los pequeños negocios latinos en Washington. Su hija Adelina abriría restaurantes en los años 60, pero en los 40 sus padres habían abierto la primera tienda latina de DC, Casa Pena, y luego don Manuel editaría la primera publcación hispana del área, Spanish Home News, que vería la luz un 20 de octubre de 1944.

En los años 60, Torcuato trabajaría también en un restaurante mexicano, La Fonda, que estaba junto a El Bodegón de Adelina. Y luego tocaría en La Alhambra que estaba en la M y la 18 también de DC. Y en 1972 se estrenaría en el restaurante Don Quijote en la avenida Georgia de Silver Spring.

Poco a poco la música de Torcuato Zamora comenzó a ser apreciada. The Washington Post publicó, el 19 de agosto de 1983, un perfil del guitarrista en el que ya se habla de su libro de memorias, que no se llegará a publicar hasta el año 2010 y que hoy solo se puede conseguir comprándoselo directamente al autor quien no usa ni email ni celular, solo el teléfono de la casa en la que lleva viviendo 52 años: 301-587-2266.

“El libro es especial porque tiene los dibujos de Paco Castillo y fotos muy personales”, explicó Torcuato. De los tiempos de sus recitales en El Bodegón viene su amistad con el gran pintor español Francisco Castillo quien también vivía en Maryland.

Torcuato cuenta que abrió una tienda de ropa y accesorios para el baile flamenco en Silver Spring. Se llamaba Olé Boutique. En su libro pubica una foto con el pintor Castillo el día de la inauguración de la tienda, el 29 de noviembre de 1999.

“Mi gran amigo el artista Paco Castillo fallecería al día siguiente”, expresó.

Hoy Torcuato desea sobre todo publicar sus poemas, llenos del sabor andaluz. “Ver mis poemas publicados sería un sueño”, dice. “¡Y que mi casa sea declarada museo del sabor español de Washington!”, exclamó.

Cuando salimos a la calle Bonifant de Silver Spring para despedirnos, Torcuato señaló con precisión las ramas que cortó hace poco o el escenario que montó para la última fiesta con el grupo Furia Flamenca. Es un hombre lleno de música, generoso y sincero. Con una sonrisa de eternidad en los labios.