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Terrorífica diversión


El trabajo de Alejo Casalotti

Alberto Avendaño-ETL | 10/27/2014, 2:35 p.m.
Terrorífica diversión
El joven artista Alejo Casalotti junto a una de sus creaciones para el Halloween 2014 en Washington, DC. | Alfredo Duarte Pereira-para ETL

Visitas terroríficas

The Hamilton —Halloween Party

La noche del 31 de octubre

Washington, DC

202-787-1000

Halloween Woods Haunted Forest

Algonkian Park, Sterling, Virginia

703-450-4655

Laurel’s House of Horror

Laurel, Maryland

240-462-6700

Shocktober

The Paxton Manor —Leesburg, VA

Viernes, sábado y domingo noche

En octubre

703-431-4279

Gravensteen Haunted House

Washington, DC

888-681-4713

Alejo Casalotti tiene 19 años y le fascina el terror. Causarle ese horrible placer del susto a los demás siempre formó parte de una cierta vocación que, con el tiempo, transformó en obsesión y, finalmente, en todo un proceso de aprendizaje que le llevó a aprender e investigar las diferentes técnicas del maquillaje y la decoración de ambientes.

Hoy trabaja para la empresa Gravensteen Haunted Productions, LLC de Washington, DC.

Nacido en Rosario, Argentina, Casalotti llegó al área metropolitana de Washington en compañía de sus padres cuando era muy pequeño. Y de su infancia en Maryland confiesa y recuerda que el Halloween siempre fue su fiesta preferida.

“Desde pequeño siempre me encantó el Halloween y un año empecé a trabajar con mi tía quien siempre organizaba fiestas y trabajaba para una casa embrujada en DC”, contó Casalotti a El Tiempo Latino mientras trabajaba en el maquillaje de una calabaza terrorífica.

“Desde entonces empecé a aprender por mi cuenta utilizando diferentes plataformas, como youtube, o leyendo, y siempre haciendo pruebas y cometiendo errores hasta que comencé a trabajar en el área de Washington en casas embrujadas y otras iniciativas”, expresó.

Aunque, como él mismo dice, es autodidacta, Casalotti trae a la profesión largas horas de aprendizaje, una formación intensa y, sobre todo, mucha pasión.

Hoy Casalotti es director artístico para Gravensteen Haunted Productions y trabaja en el lugar donde se erigía la casa sobre la que pesa la maldición de Frau Mueller —la inmigrante alemana que, según la leyenda, asesinaba a los niños que se acercaban a su hogar ubicado en el 50 de la avenida Florida, al noreste de DC.

La compañía productora que maneja los entresijos artístico-morbosos de esta espantosa leyenda contrató a Casalotti para diseñar el set y los maquillajes.

“Me llevaron recientemente a la mayor conferencia mundial de Halloween, en St. Louis, Missouri”, dijo Casalotti quien aseguró que aspira —en un futuro no muy lejano— a construir su propia casa embrujada para poder asustar y aterrorizar a los visitantes.

Al joven artista del maquillaje y de la creación de ambientes del miedo físico y psicológico le encanta trabajar en las variantes que ofrece el tema de los muertos vivientes.

Advierte que cuando uno se somete a los maquillajes solo tiene que asegurarse de que no se es alérgico.

“Cuando uso latex u otros materiales lo primero es probar en el brazo sobre una pequeña superficie para ver si hay reacción alérgica… con la silicona en general no hay problemas de reacciones alérgicas y este año lo nuevo es un compuesto de latex y silicona que se fusiona con alcohol”, explicó.

La casa embrujada de DC

La producción de Gravensteen Haunted Productions en la que trabaja Casalotti gira alrededor de la “maldición de Frau Mueller”.

Según la leyenda, Helga Mueller, una inmigrante alemana en el Washington, DC, de 1913 solía ser muy amigable con los niños que acudían a su casa a gritarle “treat or trick!”. Pero luego los niños empiezan a desaparecer y la policía descubre los cuerpos de los pequeños enterrados en la casa de Mueller. Sin embargo, Frau Mueller nunca fue arrestada porque desapareció misteriosamente. Las autoridades encontraron objetos dedicados a la brujería en la casa y en una pared, escrito con sangre, la frase en alemán: “Ich Komme Zurück” (“Volveré”).

Desde entonces, en el lugar donde se ubicaba la antigua casa, en DC, se producen desapariciones y asesinatos de niños cada 20 años. Y esta historia se recrea con libres iterpretaciones en una espece de almacén del terror en la avenida Florida. Son tres pisos dedicados al pánico, 50.000 pies cuadrados producidos con un rigor del que Alejo Casalotti es una pieza importante.