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Javier Rupérez, la marca Washington


El libro de memorias del embajador español

Alberto Avendaño-oped | 10/28/2014, 2:40 p.m.
Javier Rupérez, la marca Washington
El embajador español Javier Rupérez habla, junto al director de El Tiempo Latino —la publicación hispana de The Washington Post— durante la presenta ción del libro "Memoria de Washington", el 17 de octubre de 2014 en Plaza Institute de Bethesda, Maryland. | Alfredo Duarte Pereira para ETL

Entrevista con el embajador Rupérez

Johann Sebastian Bach fue un compositor alemán, emblema del barroco y un genio del contrapunto, la harmonía y de la utilización del motivo como identidad. Francisco Javier Rupérez Rubio —el embajador Javier Rupérez— es un castellano, de Madrid, que confiesa a Bach como banda sonora y, desde la sobriedad de Castilla, ha sabido barajar los contrapuntos políticos en España manteniendo un foco obsesivo en la identidad nacional enmarcada en una libertad necesariamente barroca.

El libro del embajador Javier Rupérez

ETL

El libro del embajador Javier Rupérez

Memoria de Washington

4 párrafos del libro del embajador español Javier Rupérez:

Ante el presidente de EE.UU.

“No utilizan los estadounidenses carrozas, caballos o ujieres con librea para la presentación de credenciales, y conceden a la ocasión un aire festivo y familiar... Todos, diplomáticos, familiares, amigos, son concentrados en comunidad en una sala adjunta al Despacho Oval...”.

La Guerra de Irak.

“...En una de las múltiples conversaciones que [el presidente español José María] Aznar mantiene aquellos días con el primer ministro británico Tony Blair, éste le recuerda que el apoyo del 4 por ciento de la población con que el español cuenta para una intervención sin el beneplácito de la ONU... equivale al número de los que en el mundo creen que Elvis Presley está todavía vivo”.

Cena con George W. Bush.

“...El presidente estadounidense, que nunca perdió los reflejos para apreciar una guapa mujer, posó al lado de la mía y la foto le muestra con una amplía sonrisa de satisfacción. Rakela me mortifica con su versión de la instantánea: ha partido en dos la fotografía y queda en la companñía exclusiva del risueño tejano. Yo retengo la versión completa, que me sitúa al lado de la primera dama, Laura Bush, una mujer admirable en su tacto y en su discreción”.

Los francotiradores.

“Es imposible asomarse impunemente a los precipios de la maldad. Los que vivimos en Washington aquellas negras tres semanas del mes de octubre del año 2002 lo sabemos. Todavía con angustia”.

Fue mi privilegio —el 17 de octubre— presentar en el Plaza Institute de Bethesda, Maryland, el libro de Javier Rupérez: “Memoria de Washington —Embajador de España en la capital del imperio”. Un libro de memorias y comentarios, de vida y diplomacia, de un conservador español que nos lleva de la mano para mostrarnos el interior de un retazo de vida en Washington —desde lo político, lo personal, lo familiar, e incluso lo visceral.

Los capítulos son irónicamente o descriptivamente musicales. Por ejemplo: “Andante maestoso: Bush visita España”, o “Concerto a tempo agitato: los prolegómenos de la guerra”. En sus páginas se destilan comentarios de los años anteriores y posteriores al septiembre 11 de 2001 en Estados Unidos. Y nos introduce en la íntima dureza de los momentos que siguieron a los ataques terroristas en España: “Serían las tres de la mañana en Washington, las nueve en España, del día 11 de marzo de 2004, cuando sonó el teléfono en mi mesilla de noche”. Luego vendría la manifestación en el Washington Circle, asegurar que no habría ni olvido ni perdón, y conversar con el presidente George W. Bush —un momento importante en el libro.