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Baltimore, dos ciudades separadas por el racismo y la pobreza


El caso de Freddie Gray

El Tiempo Latino-Redacción-EFE | 4/30/2015, 9:32 p.m.
Baltimore, dos ciudades separadas por el racismo y la pobreza
Una manifestante lanza los restos de una granada durante una protesta por la muerte de Freddie Gray hoy, lunes 27 de abril de 2015, en Baltimore | EFE

Personas gritan sobre un vehículo de la policía abandonado que fue atacado durante protestas luego del funeral de Freddie Gray hoy, lunes 27 de abril de 2015, en Baltimore

EFE

Personas gritan sobre un vehículo de la policía abandonado que fue atacado durante protestas luego del funeral de Freddie Gray hoy, lunes 27 de abril de 2015, en Baltimore

La Guardia Nacional desplegada por orden del gobernador de Maryland, Larry Hogan, protege la Riggs St, junto a una estación de policía, el 28 de abril de 2015 en horas de la tarde.

Milagros Meléndeez-Vela/ETL

La Guardia Nacional desplegada por orden del gobernador de Maryland, Larry Hogan, protege la Riggs St, junto a una estación de policía, el 28 de abril de 2015 en horas de la tarde.

Baltimore, MD, 30 abril (EFEUSA).- Desde pequeño, Freddie Gray estaba condenado a ser un "Don Nadie". Nacido en uno de los barrios negros más pobres de Baltimore, envenenado por las malas condiciones de su vivienda social y muerto a los 25 años en custodia policial, nadie hubiese pensado que se convertiría en un símbolo.

La vida en "Sandtown", el barrio donde residía Gray, hace tiempo que es más de lo mismo: casas clausuradas con tablones, pobreza, desempleo, droga y la santísima trinidad de la familia desestructurada, la iglesia baptista de la esquina y las bandas callejeras.

Los policías se pasaban de vez en cuando para vérselas con las dos bandas del barrio, los Bloods y los Crips, perpetuando así la violencia, el recelo contra las autoridades y las constantes denuncias de abusos y brutalidad policial de los "olvidados".

"La Policía nos trata como perros, lo que le pasó a Freddie Gray era su mensaje: si te rebelas acabarás en una jaula, no alces la voz", lamenta Domic, afroamericano que asiente a cada frase que pronuncian dos importantes pastores baptistas, líderes en estas protestas pacíficas.

Domic dice estar harto de que a los negros no se les trate por igual, que se les "esconda" y se les pida "servidumbre", no de manera directa, sino soslayada.

"Se deben cambiar las leyes para que la Policía sea responsable de sus actos... tenemos un presidente negro en la Casa Blanca, tenemos que darle la vuelta a esta injusticia", asegura el reverendo Donte Hickman.

Desde la aprobación hace medio siglo de la ley de Derechos Civiles que equiparaba a los negros, la situación racial en el país ha mejorado mucho, pero aún los afroamericanos sufren un mayor nivel de desempleo, alto índice de población reclusa y exclusión social.

A Gray, hijo de una madre heroinómana y con dificultades de aprendizaje serias por haberse intoxicado con el plomo de la pintura de su vivienda social, lo detuvieron el pasado 12 de abril, sin haber cometido delito alguno, por la única razón de que echó a correr cuando vio a la Policía.

En los 45 minutos que pasan desde su detención y su traslado en el furgón policial, el joven negro sufre una lesión en la columna que lo deja en coma y le producirá la muerte una semana más tarde.

Este miércoles se conoció que el Departamento de Policía de Baltimore no va a revelar aún las conclusiones de la investigación sobre la muerte de Gray, algo que tiene a la ciudad a la espera y con la tensión amenazando con estallar de nuevo.

"Si no se hace justicia no saldremos de las calles. Los negros no estamos aquí para ser apartados, acumulados y morir como hasta ahora", explicó este miércoles Korey Johnson, líder estudiantil que participó en una protesta pacífica que reunió a miles de personas.

Baltimore es una ciudad con dos tercios de población negra, con un cuerpo de Policía con diversidad racial; con una alcaldesa, Stephanie Rawlings-Blake, y un comisario jefe, Anthony Batts, afroamericanos, pero con un problema que no se explica como simple racismo.