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Retos para combatir la explotación sexual de mujeres en Maryland


Un crimen en medio de las comunidades

Por Katelyn Secret, Jin Kim, Jessica Evans and Courtney Mabeus/CNS | 8/29/2015, 8:43 p.m.
Retos para combatir la explotación sexual de mujeres en Maryland
La policiía de Howard County arrestó a Rowland Duffey en la habitación 333 de este hotel en Columbia, Maryland. Duffey fue acusado de tráfico humano. Según documentos de corte, una mujer de 22 años acusó a Duffey de obligarla a mantener relaciones sexuales con los hombres que conseguía a través de anuncios en internet. | Capital News Service/Alexis Saunders

Michael Wesley Lee golpeó repetidamente a una mujer en este casino de Hanover, Maryland, al no conseguir que vendiera sus servicios sexuales a clientes del  del casino, según documentos de la corte.

Capital News Service/Alexis Saunders

Michael Wesley Lee golpeó repetidamente a una mujer en este casino de Hanover, Maryland, al no conseguir que vendiera sus servicios sexuales a clientes del del casino, según documentos de la corte.

Michael Wesley Lee, de 31 años, sirve una sentencia de 13 años en prisión federal desde marzo al ser declarado culpable en tráfico sexual y cargos de prostitución.

Policía de Anne Arundel County/CNS

Michael Wesley Lee, de 31 años, sirve una sentencia de 13 años en prisión federal desde marzo al ser declarado culpable en tráfico sexual y cargos de prostitución.

Germán de Jesús Ventura, de 37 años, fue condenado a 35 años de cárcel por tráfico sexual en 2013.

Policía de Annapolis/CNS

Germán de Jesús Ventura, de 37 años, fue condenado a 35 años de cárcel por tráfico sexual en 2013.

Kevin García Fuertes fue condenado a 20 años en una prisión federal en 2013 al ser encontrado culpable de tráfico sexual.

Policía de Annapolis/CNS

Kevin García Fuertes fue condenado a 20 años en una prisión federal en 2013 al ser encontrado culpable de tráfico sexual.

Un análisis de Capital News Service muestra que entre 2010 y 2014 los casos de trata de mujeres en Maryland recibieron penas más leves de lo que contempla la ley.

jin Kim/CNS

Un análisis de Capital News Service muestra que entre 2010 y 2014 los casos de trata de mujeres en Maryland recibieron penas más leves de lo que contempla la ley.

Las historias de estas mujeres, relatadas en diferentes cortes de Maryland, son similares. Y escalofriantes.

R, una inmigrante de unos 20 años, indocumentada, con educación de tercer grado y con una bebé, confió su vida a un hombre que conoció en un restaurante, en el condado de Prince George’s. El hombre le dijo que se encargaría de ellas. Lo que realmente sucedió fue que terminó golpeándola y amenazándola para obligarla a ejercer la prostitución.

S, de 23 años, tomó un autobús desde San Luis hasta Baltimore para trabajar para un hombre que prometió emplearla en su "negocio de webcam". Al llegar, con el boleto que él le había pagado, se enteró de que el hombre era, en realidad, un proxeneta, quien le exigió trabajar como prostituta para que le devolviera el dinero del boleto. El trabajo incluía una temporada en un hotel cerca del Aeropuerto Internacional Thurgood Marshall de Baltimore-Washington.

C, de 14 años, se había escapado de su casa y caminaba por la calle, cuando un hombre le ofreció llevarla en su auto a un lugar donde podía alojarse en Clinton. Le dio de comer y la llevó de compras. Tres días después, le reveló que tenía un negocio de prostitución y que esperaba que ella trabajara para él. Cuando ella envió un mensaje a sus amigos en Facebook diciéndoles que quería escaparse, él se puso violento.

Sus historias, tomadas de registros de la corte, evidencian un tema común: Los traficantes buscan mujeres jóvenes y vulnerables, las seducen y luego las obligan a ingresar al comercio sexual.

Cuando se resisten, las golpean, las drogan y las amenazan.

El tráfico sexual se ha infiltrado en las áreas más normales de Maryland. Desde una casa de ladrillo, en un barrio tranquilo, hasta un hotel de tres estrellas cerca de un centro comercial elegante. A puerta cerrada, sus víctimas —personas que se han escapado de sus casas, madres solteras, inmigrantes indocumentadas, adictas— hacen lo que se les dice, en condiciones inimaginables.

"Yo diría que ninguna parte del estado es inmune a esto", dice Steven Hess, coordinador del sistema judicial de la Fiscalía de los Estados Unidos, en Baltimore.

Hace tres años, el gobernador de Maryland, Martin O'Malley, dio a conocer un plan estatal de ataque, en una reunión con 400 agencias estatales, federales y locales. La pieza central de su plan era una ambiciosa iniciativa "con la participación de todos los sectores del gobierno" para recopilar y compartir entre sí datos sobre la trata de personas, y utilizarlos para implementar un "ataque coordinado, enfocado y eficaz".

Pero durante la última conferencia anual del estado sobre la trata de personas, en Catonsville, funcionarios y ex funcionarios afirmaron que es poco lo que se ha avanzado en este plan de intercambio de información.

Encabezado inicialmente por la Policía del Estado, el esfuerzo se ha estancado por la rotación de personal y la lenta respuesta de los organismos gubernamentales a las solicitudes de información, dijo Amanda Rodríguez, quien renunció en marzo a su cargo de gerente de políticas sobre tráfico humanos, bajo la Oficina de Control y Prevención del Delito de la Gobernación.