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Felices con beatificación de Monseñor Romero


Santiago David Távara | 2/6/2015, 9:44 a.m.
Felices con beatificación de Monseñor Romero
Inquilinos del edificio "Monseñor Romero" en el barrio latino de Mount Pleasant, en DC, celebraron el anuncio de beatificación del asesinado arzobispo salvadoreño. | Santiago David Távara

La salvadoreña Yasmín Romero-Latín recuerda conmovida que de niña hizo su primera comunión en su pueblo con el entonces sacerdote Óscar Arnulfo Romero, sin imaginar siquiera que años después, en 1980, ya convertido en arzobispo de San Salvador fuera asesinado por un sicario mientras celebraba misa.

Monseñor Romero “trabajaba para los pobres, para la gente que necesitaba”, afirmó Romero quien expresó su alegría por el anuncio reciente del papa Francisco, quien es de origen argentino, de declarar mártir y anunciar la beatificación del monseñor Romero, conocido por denunciar las injusticias en plena guerra civil en el país centroamericano.

Precisamente en la calle Mount Pleasant, en el corazón del barrio hispano, la dirigente salvadoreña preside la Asociación de Inquilinos del edificio “Monseñor Romero”, en honor al futuro beato, una estructura renovada tras un incendio en 2006 que ofrece vivienda asequible a familias de bajos recursos.

“Me siento contentísima porque gracias a Dios, luego que el indio Juan Diego fue declarado santo, ya nos toca a nosotros los centroamericanos”, señaló Romero, quien tiene tres hijas y siete nietos.

“Me siento feliz, muy feliz. Monseñor Romero se merece la beatificación porque fue una persona muy caritativa y defensor de los derechos humanos y, sobre todo, de las personas pobres”, dijo por su parte la salvadoreña Juana Miriam Melgar, originaria de Santa Rosa de Lima, La Unión, quien ha vivido por 20 años en EE.UU.

La noticia también fue muy bien recibida por reverendo Moisés Villalta, de origen salvadoreño, quien es párroco de la iglesia católica Sagrado Corazón, ubicado sobre la calle 16 a pocas cuadras de Mount Pleasant.

“Lo que la Iglesia está diciendo con esto es que está bien velar con los más pobres, ser la voz de los que no tienen voz”, sostuvo el padre Moisés, quien representa a una comunidad que en gran parte llegó en la década de 1980 al área de DC y otras ciudades de EE.UU. huyendo de la violencia en su país que dejó decenas de miles de muertos.

El senador demócrata de Virginia, Tim Kaine, quien trabajó en Honduras entre los años 1980 y 1981, dijo que monseñor Romero “es y será una figura santa” por su testimonio contra la violencia.

El chileno José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con sede en DC, dijo que “monseñor Romero se convirtió en un símbolo en El Salvador y en toda América; habló sobre las injusticias sin ambigüedades, fue asesinado para acallar su compromiso; pero su martirio hizo de él una figura universal”.

“El papa Francisco, nuestro primer papa latinoamericano, confirma una vez más su compromiso con la justicia, verdad y la vida, en América y en todo el mundo”, anotó.