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Don Mario, América fue su bandera

Vázquez Raña duró más de treinta años como mandatario olímpico
Fotografía de archivo fechada el 18 de abril de 2013 que muestra al presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), Mario Vázquez Raña, durante la presentación de la Villa de los Atletas para los Juegos Panamericanos, en Toronto (Canadá). Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) y propietario de la Organización Editorial Mexicana (OEM), murió el domingo 8 de febrero de 2015 a los 82 años en la capital mexicana.

Fotografía de archivo fechada el 18 de abril de 2013 que muestra al presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), Mario Vázquez Raña, durante la presentación de la Villa de los Atletas para los Juegos Panamericanos, en Toronto (Canadá). Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) y propietario de la Organización Editorial Mexicana (OEM), murió el domingo 8 de febrero de 2015 a los 82 años en la capital mexicana.

Mario Vázquez Raña, empresario y dirigente deportivo mexicano fallecido el domingo 8, fue durante sus más de treinta años como mandatario olímpico el gran defensor de los intereses de América en el COI, en particular de América latina, y un abogado incansable del español como idioma de referencia en el mundo.

Don Mario, como se dirigían a él sus colegas, fue un cercano aliado de Juan Antonio Samaranch en sus años en la presidencia del COI (1980-2001), tanto que el 16 de junio de 1991 fue elegido miembro del organismo internacional, cargo que mantuvo hasta su dimisión el 16 de marzo de 2012.

Vázquez Raña entró en el COI el mismo día que el hoy presidente del organismo, el alemán Thomas Bach.

Dedicó su trayectoria a hacer valer los intereses de los comités olímpicos nacionales, cuya asociación presidía desde 1979 y que hasta entonces habían pintado más bien poco en el COI.

Pero el cargo al que más apego sentía, y el único que conservaba en el momento de su muerte, era el de presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), al que accedió en 1975. En este cónclave continental consiguió dar igual trato a los representantes de Estados Unidos que a los de los pequeños países antillanos.

De hecho, convirtió en una regla no escrita, sin que nadie protestase, que los Juegos Panamericanos se alternasen en Norteamérica, Sudamérica y el Caribe en cada edición.

Aunque sus biografías oficiales señalan México como su lugar de nacimiento, siempre jugó con la ambigüedad en lo relativo a su origen mexicano o gallego. En la localidad orensana de Avión pasaba sus vacaciones y hacía escala en cuanto sus viajes se lo permitían.

Su avión privado, por cierto, fue el vehículo que utilizaron presidentes y miembros del COI para sus desplazamientos por todo el planeta. Allí, para hacer más llevaderas las horas de vuelo, le gustaba jugar al dominó haciendo pareja con Jimena Saldaña, su mano derecha desde hace más de treinta años.

En varias ocasiones intentó romper la exclusividad del inglés y el francés como idiomas oficiales del COI. Propuso, sin éxito, que el español se sumase a esa oficialidad. Por su parte, él se dirigía siempre a su colegas en su idioma natal. Cuando tenía dificultades para hacerse entender, allí estaba Jimena para traducir sus intervenciones.

Se movía por el mundo con un fotógrafo privado que dejaba constancia de todas sus reuniones con dirigentes deportivos y políticos. También con periodistas de su grupo de comunicación, gracias a los cuales los lectores mexicanos se especializaron en las interioridades del mundillo olímpico.

Aunque era prudente, tenía de vez en cuando arranques de incómoda sinceridad, como cuando afirmó que el 90 % de los miembros del COI aprobaban "cosas con las que no estaban de acuerdo".

Su dinero, su avión y sus grupos empresariales acudieron al rescate del COI siempre que el organismo lo necesitó. Si no había donde celebrar una asamblea, allí estaba don Mario para ofrecerse. De hecho, la Sesión del COI solo se ha organizado hasta ahora siete veces en Latinoamérica y tres de ellas han sido en México: 1943, 1968 y 2002. También ACNO y ODEPA se han beneficiado en muchas ocasiones de la hospitalidad de Vázquez Raña.

Fue un gran defensor de Río de Janeiro como ciudad candidata a organizar los Juegos de 2016. En cambio, le disgustó el intercambio de intereses que desembocó en la elección de Tokio como sede de 2020.

Decidió dimitir cuando comprobó que había perdido el control de ACNO y que tenía las de perder con el jeque kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah. Vazquez Raña denunció "la demencial y agresiva carrera" que se había abierto para sucederle.

Su ausencia de la última reunión de ODEPA, el pasado enero en Puerto Vallarta, confirmó la gravedad del estado de don Mario. Era la primera vez en 39 años en que faltaba a una Ejecutiva. ODEPA tiene ahora una misión casi imposible para encontrar un dirigente que pueda llenar el hueco que deja Vázquez Raña.