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La vida en California, Maryland


Españolas cuentan su experiencia

Desiré Vidal Perea-Especial para El Tiempo Latino | 2/15/2015, 12:14 p.m.
La vida en California, Maryland
Letrero de California, en el condado de St. Mary's en el sur de Maryland | Cort. María Antón Lorenzo

Pero volvamos a nuestra historia. Nosotras, María Antón, Natalia Pérez Traverso y quien escribe —Desiré Vidal Perea—, estamos casadas con unos hombres que han sido destinados en una misión internacional: tres años en la Base Aeronaval de Patuxent River. Nosotras somos “el equipo de apoyo” por decirlo de alguna manera. Venimos de España y, aunque sabíamos a dónde y a qué veníamos, ocurre que luego la realidad siempre acaba sorprendiéndote.

Y es que vivir en California, Maryland, es como convertirse en un personaje Disney. Te despiertan los pajaritos en la ventana, los venados cruzan las carreteras en familia al más puro estilo Bambi, la nieve decora los tejados y los niños hacen sus muñecos… Las estaciones se suceden anunciándose a bombo y platillo con su correspondiente catálogo de tonalidades: rabiosos verdes en primavera, algo más oscuros en verano, ocres en otoño y la desnudez pelada del invierno.

“La llegada es impactante”, me dice mi vecina y amiga María Antón. “Saber que el destino está cerca de Washington hace que uno se imagine un lugar con más vida… Al principio estás muy ocupada, acomodando la casa, ultimando el papeleo de los colegios, etcétera. Pero, cuando todo ello está en marcha, es momento de ver las posibilidades que te ofrece el lugar. En mi caso, por ejemplo, nunca había dispuesto de tanto tiempo para dedicarme a mí misma; desde hacer deporte a estudiar o desarrollar mis hobbies. Una gran ventaja es la posibilidad de mejorar el idioma, importantísimo cualquiera que sea tu sector profesional. El tiempo del que disponemos nos ofrece la oportunidad de preparar y obtener un título en inglés avanzado que nos será de gran utilidad al volver a España…”

Por su parte, Natalia Pérez-Traverso tuvo que quedarse un tiempo más en España con sus tres hijos, Nico de 8 y los gemelos Marieta y Joaquín de 12 años, por asuntos de trabajo. Si todo va bien en un par de meses se instalarán aquí. Aun así, ya conocieron la zona el verano pasado y también han pasado las Navidades en esta California.

¨Si has vivido en una gran ciudad, siempre encontrarás en Maryland un remanso de paz”, describe Natalia. “Pero con la ventaja de poder acceder a otros lugares más urbanos en pocas millas. El acceso a estos lugares es bastante cómodo para ir y venir en un mismo día. Tener Washington, DC, a una hora y no vivir en el ajetreo de la ciudad es un lujo”, añade Natalia.

Según el Censo de 2010, en California residían 11.857 personas y había 4.327 hogares. Un 70 por ciento de la población es “blanca”, un 18 por ciento es “negra”, cerca del 6 por ciento es “hispana” y casi un 5 por ciento es “asiática”.

Conocemos a la pequeña comunidad hispana en la base aeronaval en esta comunidad que vive del campo, de la industria agropecuaria y de las enormes oportunidades profesionales que ofrece el sector militar. Para nosotras, venir a vivir a Maryland supone un cambio de vida radical y de crecimiento en positivo.