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Dora "La Chiquita" Escobar, la salvadoreña que triunfa en los negocios


Esta mujer ama los valores familiares

Ivonne Alemán-Zanatta-ETL | 3/19/2015, 3:33 p.m.
Dora "La Chiquita" Escobar, la salvadoreña que triunfa en los negocios
Dora "La Chiquita" Escobar recomienda una fiesta en la que reine el amor familiar antes que el gasto excesivo. | Alvaro Martínez

Un restaurante más abre sus puertas en la zona metropolitana, pero no es uno cualquiera, sino uno más que se agrega a la lista de negocios de Dora Hilda Escobar, una salvadoreña y empresaria quien hoy y por “el momento”, cuenta con 4 restaurantes, salones de belleza, joyerías, bienes raíces y diez casas de cambio.

Dora Hilda Escobar recibió a El Tiempo Latino en su nuevo restaurante de comida latinoamericana ubicado en la University Boulevard, en Hyattsville, Maryland para conversar sobre su vida y sus proyectos. Antes de comenzar la entrevista Escobar, hizo que trajeran a la mesa un café y un cebiche al estilo salvadoreño. La taza, tiene escrito en letras color azul, el nombre de “La Chiquita” el apodo que le pusieron desde que llegó a la capital. “Así me gusta tomar mi café –con leche y azúcar- y quiero que todos prueben mi comida. Y, como el producto es mío, ¡todo está rico!”, dijo entre risas. “Mis restaurantes tienen un espacio para celebrar los 15 años, bodas, cumpleaños, y baby showers”. A ella no le celebraron sus 15 años, pero dice que vive cada día como si celebrara su quinceañera.

“Es importante celebrarle los cumpleaños a sus hijos pero siempre decirles hasta dónde los padres pueden gastar en una fiesta”, comenta.

“Hacer una fiesta con moderación y hasta donde lleguen sus posibilidades. Hablarles a sus hijos con la verdad. Que lo importante es que estén unidos cada día. Estar contento con lo que se tiene y se puede”, son las sabias palabras de una mujer emprendedora que sigue generando empleos. Ella dice que sus valores se los enseñó su padre.

“Desde pequeña, todos sabíamos nuestras obligaciones, como traer agua al cantón, cocinar y lavar. Mi padre siempre me enseñó a ser independiente, hacer los mismos trabajos que los varones y a defenderme de lo que no me parecía”, recuerda con orgullo.

Dora “La Chiquita” Escobar, recuerda cuando junto con su padre sembraban sus milpas de maíz y frijoles para luego llevar la mercancía a vender. Además, cuenta que era “muy popular” en la escuela, porque le gustaba cocinar diferentes platos, aunque sencillos pero con un rico sabor y lavaba la ropa de los maestros. A los 18 años, Escobar se casó y se fue a vivir con su marido. Con el correr del tiempo, tienen a su primer hijo, los trabajos son escasos y mal pagados, así que Rolando su esposo, decide viajar a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades.

Dora, se puso a vender ropa entre toda clase de mercancías para solventar los gastos de la casa. Al percatarse que la situación no mejoraba y que solo pasaba el tiempo con poco dinero, pocas cartas por correo y una que otra llamada de su esposo, Escobar a los 21 años, decide que era el momento de alcanzar a su marido al norte. “Para comenzar, planeamos que yo llegaría a Los Angeles. Tardamos 30 días atravesando ríos y cruzando montañas. Estaba contenta de que por fin viviría y trabajaría para los gringos. Pero todo fue un espejismo”.